Mónica Zalaquett, presidenta ejecutiva de la Federación de Empresas de Turismo de Chile (Fedetur), acudió a los micrófonos de Cooperativa para abordar los severos atochamientos que se observaron en las rutas hacia los centros invernales de la Región Metropolitana durante el fin de semana. La exministra subrayó la importancia del acceso a estos lugares, indicando que un mal funcionamiento en la infraestructura vial puede resultar en un impacto negativo considerable sobre la experiencia de los turistas. «Un mal acceso puede incluso matar el destino», advirtió, enfatizando la necesidad de mejorar las condiciones para atraer a más visitantes, especialmente en un momento donde el turismo busca recuperarse tras las turbulencias de la pandemia.
Zalaquett no escatimó en criticar la falta de iniciativa por parte del Estado para aprovechar la «vocación turística» que exhibe la cordillera chilena. En su análisis, argumentó que la gestión pública debería enfocarse en desarrollar estrategias que optimicen los flujos de visitantes hacia la montaña. Por ello, instó al Ministerio de Obras Públicas (MOP) a tomar medidas decisivas y a invertir recursos para reparar y mejorar las carreteras que conducen a estos destinos, sugiriendo que este esfuerzo es urgido especialmente por la creciente demanda que se observa cada vez que caen nevadas significativas.
Zalaquett hizo un llamado a crear una mesa de coordinación entre diferentes actores fundamentales en la industria del turismo, que incluya tanto al sector público, representado por el MOP, como al sector privado. «El MOP debe articular esfuerzos de manera más efectiva, incluso coordinando con las fuerzas policiales para garantizar la seguridad de quienes se desplazan hacia la nieve», mencionó, sugiriendo que la colaboración es esencial para manejar la afluencia de turistas y mejorar la respuesta ante situaciones adversas en las rutas.
Las dificultades mencionadas por Zalaquett no son fenómenos aislados. Cada vez que se presentan nevadas intensas, otras áreas de la zona central del país enfrentan problemas similares, ya que los caminos hacia los centros invernales suelen colapsar. En ciudades como San Fernando, por ejemplo, los accesos a la Precordillera frecuentemente son bloqueados o restringidos, lo que genera frustración entre los turistas. Situaciones análogas pueden observarse en regiones como O’Higgins y el Maule, donde los trayectos hacia lugares populares como Termas del Flaco o el Paso Pehuenche se ven obstaculizados, afectando no solo la experiencia del turista sino también la economía local.
Ante esta situación crítica, es evidente que se requiere un enfoque más integral y coordinado que contemple tanto la planificación territorial como la inversión en infraestructura. Un acceso adecuado a las montañas no solo potenciará el turismo, sino que también mejorará la calidad de vida de las comunidades locales. La invitación a la colaboración entre sectores y al compromiso del Estado es una llamada de atención que debe ser atendida con urgencia para prevenir más inconvenientes en el futuro y asegurar el desarrollo sustentable de esta vital industria.








