Una nueva edición del estudio de mercado de Forvis Mazars, titulado “Transparencia ASG, auditoría y más allá”, ha revelado resultados preocupantes sobre la participación femenina en los directorios de empresas chilenas. Tras dos años de avances que llevaron la participación femenina del 13% en 2022 al 19% en 2024, el estudio evidencia un retroceso en 2025, donde la participación cayó al 17% entre los 1.440 miembros de directorios analizados. Esta tendencia es alarmante y plantea interrogantes sobre las prácticas actuales de inclusión de género en un contexto donde se requiere una mayor compromiso hacia la diversidad y la igualdad.
La caída en la representación de mujeres en los directorios de empresas que forman parte del IPSA también refuerza estas preocupaciones. Después de un aumento leve del 22% al 23% en los años anteriores, el porcentaje se contrajo a 21% en 2025, situándose por debajo de los valores de años anteriores. Fanny Tora, socia de Consultoría de Forvis Mazars y líder del estudio, subraya que estas cifras indican que las empresas chilenas aún están lejos de alcanzar la meta de 40% de participación femenina en los directorios para 2031. Esta situación sugiere una falta de acción decisiva en la implementación de políticas efectivas de diversidad de género.
El estudio también pone de relieve una alarmante ampliación de la brecha salarial entre hombres y mujeres en cargos de alta gerencia. En 2025, por cada $100 que ganan los hombres, las mujeres perciben solo $79, comparado con los $85 de 2024, resultando en una brecha del 21% que regresa a niveles de 2022. Entre las compañías del IPSA, esta disparidad es aún más pronunciada, con una brecha salarial del 23%, donde las mujeres solo reciben $77 por cada $100 que reciben sus colegas hombres. Este retroceso en la equidad salarial es motivo de preocupación dado el compromiso que se ha buscado fomentar hacia la igualdad de género.
Los datos también revelan diferencias significativas en salarios según el tipo de cargo; por ejemplo, en gerencias las mujeres ganan $88, en jefaturas $94, y en cargos operativos $89, mostrando una inequidad que persiste en el ámbito profesional. Sin embargo, se observa una diferencia curiosa en el ámbito administrativo, donde las mujeres reciben $103 por cada $100 que ganan los hombres. Fanny Tora critica esta situación enfatizando que no hay justificación para tales brechas salariales entre personas igualmente cualificadas y llama urgentemente a un cambio cultural dentro de las organizaciones.
Finalmente, el estudio de Forvis Mazars también destaca que solo el 63% de las empresas del universo general reportan sus brechas salariales conforme a las regulaciones de la CMF, en contraste con un 97% de las compañías en el IPSA. Este hallazgo sugiere una falta de claridad y compromiso en la transparencia de los informes salariales, lo que podría estar limitando los esfuerzos hacia la reducción de la brecha de género. La metodología de reporte es considerada inadecuada, ya que un 35% de las empresas que intentan informar estos datos lo hacen de manera incorrecta o no lo reportan en absoluto, lo que plantea un grave obstáculo para lograr avances significativos.








