En su informe más reciente, el Barómetro Laboral CIES-UDD y la Asociación de AFP han mostrado un panorama laboral que, aunque presenta avances, sigue enfrentando importantes desafíos. Durante el trimestre noviembre-diciembre-enero de 2026, se registró la creación de casi 113.600 nuevos empleos en el país. Con una tasa de ocupación que alcanzó el 59,9%, este dato se sitúa en el segundo nivel más bajo de brecha de empleos desde el inicio de la pandemia. Estos indicadores positivos deben ser leídos en el contexto de la lucha por la igualdad de género en el mercado laboral, especialmente en el mes de la mujer, donde se resalta la necesidad de seguir trabajando en la equidad de oportunidades y pensiones para las mujeres.
El Barómetro Laboral y Previsional (BLYP) revela que, si bien ha habido una leve mejora en la formalidad previsional, persiste un amplio camino por recorrer. En términos de cotizaciones, las mujeres lograron llegar al 38,4% y los hombres al 51,2%, mostrando una ligera mejora en comparación con el año anterior. Sin embargo, la densidad de cotizaciones para las jubiladas se mantiene en un 46%, un porcentaje inferior al 64% de sus contrapartes masculinos, lo que plantea serios cuestionamientos sobre la seguridad futura de las pensiones de las mujeres. Esta situación resulta aún más crítica al analizar las caídas en estos índices a lo largo de los años, lo que exige una atención urgente y políticas que promuevan la formalidad y la continuidad laboral entre las mujeres.
A pesar de presentar un crecimiento del 1,2% en el número de ocupados, el informe señala que el mercado laboral sigue siendo estrecho, con más de 152.300 empleos aún por recuperar respecto a los niveles antes de la pandemia. Este crecimiento implica que, aunque se están generando empleos, una gran parte continúa siendo informal. De las nuevas plazas, más del 72% se considera empleo informal, lo que pone en evidencia la necesidad de fortalecer las políticas de formalización. Un mercado laboral robusto y digno no solo beneficia a los trabajadores en el presente, sino que asegura su bienestar futuro a través de un sistema de pensiones más estable.
Un aspecto preocupante que resalta el informe es la situación del empleo juvenil. Los jóvenes de 18 a 34 años enfrentan una disminución del 2,6% en sus oportunidades laborales, lo cual, aunque parece estabilizarse con respecto al trimestre anterior, sigue planteando desafíos significativos. La alta tasa de tiempo parcial involuntario entre este grupo sugiere la urgencia de crear políticas efectivas que promuevan el empleo de calidad para los más jóvenes, quienes son fundamentales para el futuro del mercado laboral. Esto implica no solo generar más empleos, sino también asegurar que sean empleos que ofrezcan condiciones dignas y estabilidad económica.
Finalmente, los análisis de la brecha de género en el mercado laboral son un recordatorio de las desigualdades persistentes. A pesar de que las brechas de participación laboral se han reducido en los últimos 15 años, las mujeres siguen enfrentando barreras significativas, como tasas de desempleo más altas y una mayor exposición a empleos informales. La diferencia en las pensiones sigue siendo alarmante, con una pensión mediana de vejez un 36,7% menor para las mujeres en comparación con los hombres. La investigadora del CIES-UDD, Daniela Leitch, enfatiza que es esencial impulsar el empleo formal femenino, no solo para reducir las desigualdades laborales, sino también para garantizar que las mujeres tengan una calidad de vida digna en su jubilación. Las políticas deben ser dirigidas a asegurar que desde las primeras etapas laborales, las mujeres tengan tanto acceso como igualdad en la remuneración y beneficios.








