Cierre de sucursales bancarias: ¿cuál es el futuro de la atención?

La digitalización ha transformado el funcionamiento del sector bancario, convirtiéndose en un factor clave que ha llevado al cierre de numerosas sucursales en la Región Metropolitana. En un entorno donde la eficiencia y la comodidad para el cliente son prioritarias, los bancos han redirigido sus inversiones hacia soluciones en línea, eliminando así la necesidad de atención presencial en muchas de sus operaciones. De acuerdo con un estudio realizado por la consultora Colliers, esta tendencia de reducción de sucursales se ha mantenido constante entre 2024 y 2026, con un cierre estimado de alrededor de 90 oficinas en la capital chilena.

El impacto de este fenómeno es palpable, pues actualmente existen aproximadamente 525 sucursales bancarias activas en la Región Metropolitana. En el año 2024, se cerraron 41 sucursales, cifra que disminuyó a 35 cierres en 2025. En lo que va de 2026, ya han cerrado 12 oficinas, según Reinaldo Gleisner, Vicepresidente de Colliers. Este cambio radical en el modelo de atención parte de la necesidad de los bancos por optimizar recursos y ofrecer modelos de atención más adaptables a las necesidades contemporáneas de los clientes.

En contraste con la tendencia del cierre de sucursales, Banco Estado se ha dedicado a abrir nuevas unidades, con cerca de 20 aperturas a nivel nacional entre 2024 y 2026. Esta institución se posiciona como el banco con más sucursales activas en la Región Metropolitana, alcanzando un total de 145. Otras entidades, como Banco Santander, Banco de Chile y BCI también han presentado cifras significativas aunque están en una clara tendencia de reducción, con 105, 98 y 82 sucursales respectivas en la capital.

La ubicación estratégica de las sucursales cerradas ha llevado a que muchos de estos locales, de aproximadamente 500 m2, sean rápidamente arrendados por otros tipos de negocios, como centros de salud ambulatorios, tiendas de conveniencia y cafeterías. Sin embargo, aquellos locales que estaban ubicados en el centro de la ciudad han tenido más dificultades para encontrar nuevos inquilinos, situación que se ve agravada por la alta tasa de inseguridad en la zona, lo que ha mantenido la vacancia de locales comerciales en estos sectores.

La proyección de Colliers indica que esta tendencia de cierre de sucursales se mantendrá, anticipando que, para finales de 2026, el número de sedes bancarias en la Región Metropolitana podría descender de las 500 unidades. Este escenario plantea un desafío para el sector bancario, que debe adaptarse a un entorno donde la digitalización y el cambio en el modelo de atención se están consolidando como la norma en la experiencia del cliente.