Santiago, enero de 2026.- Un nuevo estudio de Defontana revela una sorprendente realidad sobre la convivencia intergeneracional en el ámbito laboral, desmitificando la idea de una ‘guerra generacional’. Según el Estudio Intergeneracional Defontana 2026, realizado entre 542 trabajadores de empresas en Chile y Perú, un abrumador 80% de los encuestados asegura que la colaboración entre diferentes generaciones es fluida y productiva. Este resultado contrasta fuertemente con las percepciones comunes que sugieren una tensión constante entre los diferentes grupos etarios, y destaca un notable nivel de respeto y aprendizaje entre los empleados de diversas edades. Macarena Molina, Product Manager de Gestión de Personas en Defontana, enfatiza que los problemas no surgen de la diferencia generacional, sino de cómo se gestionan los procesos y se establecen las reglas de convivencia en las organizaciones.
El estudio también identifica que las tensiones intergeneracionales, cuando ocurren, no se deben a diferencias de valores o de ética laboral, sino más bien a aspectos prácticos y operacionales. Entre las principales causas de fricción se mencionan el uso de herramientas digitales (46%), los estilos de comunicación (33%) y la resistencia al cambio (31%). En este contexto, Molina señala que «los roces entre generaciones no son un tema de edad, sino de gestión». Esto sugiere que las organizaciones tienen la oportunidad de optimizar sus procesos y mejorar la colaboración entre equipos diversos al atender estas áreas de mejora.
Otra conclusión importante del estudio es que la diversidad generacional es vista como un activo estratégico. El 64% de los trabajadores identifica el aprendizaje y la transferencia de conocimiento como los principales beneficios de contar con equipos multigeneracionales. Asimismo, un 51% menciona la diversidad de ideas como clave para la toma de decisiones, mientras que un 20% señala que mejora la innovación y la creatividad. Intrigantemente, se observa que los trabajadores de mayor edad valoran la innovación en equipos diversos más que los más jóvenes, desafiando la noción de que la creatividad está ligada a la juventud.
El estudio también ahonda en un fenómeno psicológico donde las personas tienden a evaluar más positivamente su propia generación y a ser más críticas con las demás, lo que refuerza estereotipos perjudiciales que afectan la cohesión de equipos. Molina advierte que estas percepciones erróneas pueden obstaculizar la colaboración efectiva entre generaciones, lo que podría solucionarse mediante una gestión informada y basada en datos en lugar de en suposiciones. «Gestionar equipos diversos requiere datos, no etiquetas», puntualiza, sugiriendo que una mayor conciencia sobre estas tendencias puede facilitar la sinergia intergeneracional.
Por último, el estudio desmonta el mito de que la falta de adaptación tecnológica es un defecto generacional. Aunque el 53% de los encuestados cree que las generaciones mayores enfrentan mayores dificultades con las nuevas herramientas digitales, los propios trabajadores de esa franja etaria se autoevalúan de forma mucho más positiva. De igual manera, un 68% rechaza la idea de que las generaciones más jóvenes tengan problemas de adaptación digital. Esto pone de manifiesto que la brecha digital no es en realidad generacional, sino operativa, y está vinculada a cómo las empresas implementan tecnología y acompañan la adopción de cambios.








