El dólar cerró la jornada en Chile cerca de $857,9, marcando una caída de $1,5 (-0,18%) en un ambiente caracterizado por fuerzas contrapuestas tanto en el mercado local como en el escenario internacional. A nivel doméstico, uno de los factores más influyentes fue el significativo retroceso del precio del cobre, que disminuyó un 3,47% hasta situarse en US$5,88 por libra poco después de la apertura de Wall Street. Este descenso en el metal rojo ha intensificado la corrección desde los máximos alcanzados recientemente, un fenómeno que ha debilitado aún más el soporte del peso chileno durante la tarde de este día.
La caída del cobre, que es fundamental para la economía chilena debido a su exportación, se atribuyó a una toma de utilidades más agresiva tras el rally alcista de días pasados. Esto ha repercutido directamente en la cotización del peso, que enfrentó presiones en la tarde. Sin embargo, la depreciación de la moneda chilena fue contrarrestada por elementos financieros y flujos de capital que limitaron la demanda de dólares, permitiendo que el tipo de cambio cerrara con una baja marginal al final de la jornada.
En el contexto internacional, el Dollar Index, que mide el desempeño del dólar frente a otras monedas, subió un 0,3% hasta alcanzar los 97,3 puntos. Este incremento representa un rebote técnico después de que el índice tocara mínimos cercanos a 96, su nivel más bajo en casi seis años a finales de enero. Este avance del dólar ocurre en un ambiente de incertidumbre sobre la futura trayectoria de las tasas de interés de la Reserva Federal estadounidense, acentuada por la demora en la publicación de datos clave vinculados al mercado laboral.
La atención del mercado se centró también en el informe de ADP, que, al quedar por debajo de las expectativas, reforzó la percepción de un mercado laboral más frío. Este dato podría tener implicaciones en la futura política monetaria de la Fed. Sin embargo, el dólar global también recibió respaldo por la baja inflación en la eurozona, que reavivó las apuestas por recortes de tasas del Banco Central Europeo (BCE), así como por la debilidad persistente del yen japonés, debido a indicios de que el Banco de Japón podría tener un alto umbral para proceder con intervenidos.
En resumen, el cierre del dólar en Chile con una leve baja refleja un delicado equilibrio entre la caída marcada del cobre y el fortalecimiento del dólar global. Los flujos locales de capital y otras dinámicas en el mercado han moderado los movimientos del tipo de cambio, contribuyendo a esta estabilidad relativa. Es evidente que pese a los desafíos que presenta el contexto internacional, los actores locales siguen buscando estrategias para manejar el impacto en la economía chilena, evidenciando así la complejidad de la situación actual.








