El dólar en Chile finalizó la jornada cerca de $893, experimentando una disminución de $10,6, lo que equivale a una baja del 1,17%. Este cierre representa el nivel más bajo del dólar desde octubre de 2024 y se presentó en un contexto en el que el billete verde a nivel global mostró un avance moderado. Sin embargo, este retroceso en la divisa chilena parece estar impulsado mayormente por factores internos, destacándose el significativo aumento del cobre y la fuerte demanda por el peso chileno.
El cobre se estableció como el principal motor de la caída del dólar, alcanzando niveles excepcionales al superar los US$6,06 por libra. Este metal, fundamental en la matriz exportadora de Chile, cerró con un alza del 1,21%. Según los analistas, las expectativas de un suministro más apretado en 2026, así como los riesgos provenientes de posibles aranceles de Estados Unidos sobre metales refinados, han generado un optimismo asociado al cobre. Las proyecciones de una sólida demanda estructural vinculada a sectores como las energías renovables y los centros de datos también sustentan este desempeño.
A nivel externo, el Dollar Index registró un incremento del 0,23%, situándose en 98,1, lo que denota un leve avance del dólar global. Sin embargo, los expertos advierten que este fortalecimiento del billete verde no parece tener una dirección clara. Los próximos informes sobre el mercado laboral en Estados Unidos juegan un papel crucial, ya que determinarán si hay espacio para un repunte del dólar en el contexto actual. Las expectativas están divididas con respecto a una eventual reducción de tasas por parte de la Reserva Federal, lo que mantiene la presión sobre la divisa estadounidense.
El notable descenso del tipo de cambio chileno destaca cómo el impacto positivo del cobre y la intensa búsqueda de pesos han superado la leve apreciación del dólar en el ámbito internacional. En este entorno, se anticipa que, mientras el precio del metal se mantenga sobre los US$6 y la expectativa de datos laborales en EE.UU. continúe latente, el dólar en Chile podría operar con un sesgo bajista. Esta correlación sugiere una alta sensibilidad del tipo de cambio chileno ante las fluctuaciones del cobre, clave para la economía nacional.
Felipe Sepúlveda Soto, Jefe de Análisis para Admirals Latinoamérica, destaca que la dinámica del mercado seguiría influenciada por los eventos globales y las proyecciones para el cobre. A medida que el país enfrenta un entorno incierto con respecto al dólar, la atención se centrará en el balance entre la evolución del cobre y los desarrollos económicos en Estados Unidos. Esta situación plantea un interesante escenario para inversores y analistas, que deberán estar atentos a las próximas decisiones de política monetaria y su efecto sobre las divisas.








