El dólar abre este jueves, 20 de agosto de 2026, con un fuerte impulso alcista en Chile, superando la barrera de los $925 por dólar desde su apertura. Este incremento representa la tercera jornada consecutiva con tendencia al alza de la divisa estadounidense. El fenómeno se debe a una combinación de factores que han generado una «tormenta perfecta» para la moneda, que incluye la debilidad del cobre, el aumento de los inventarios globales y la presión por las tensiones en el estrecho de Ormuz que han disparado el precio del petróleo. En la jornada anterior, el dólar observado fue fijado por el Banco Central en $922,12, y la apertura de hoy confirma la continuidad de esta tendencia creciente, con un rango intradía estimado entre $922 y $930.
El debilitamiento del cobre, uno de los principales soportes del peso chileno, es un factor clave que contribuye a esta situación. En la Bolsa de Metales de Londres, la cotización del cobre ha retrocedido, lo que ha dejado al peso chileno más expuesto a la volatilidad del dólar global y a riesgos externos. Esta dinámica se ve acentuada por el aumento del precio del petróleo Brent, que ha superado los US$ 93 por barril. Dado que Chile es un importador neto de combustibles, el encarecimiento del crudo no solo afecta al costo de la energía en el país, sino que también tiene efectos inflacionarios que repercuten en el tipo de cambio, generando un círculo vicioso difícil de controlar.
Asimismo, la reciente publicación de las actas de la Reserva Federal de Estados Unidos ha acrecentado la incertidumbre en los mercados. Las actas revelan un escenario de votación dividida en la reunión de julio, donde algunos miembros abogan por una subida inmediata de tasas. Esta postura hawkish fortalece la cotización del dólar a nivel global y ejerce presión sobre divisas emergentes, incluyendo al peso chileno. Los inversores están a la expectativa del próximo discurso del presidente de la Fed, Kevin Warsh, en el simposio de Jackson Hole, el cual será clave para determinar el rumbo de la política monetaria y, por ende, del dólar.
En el marco de estos aumentos en el tipo de cambio y los combustibles, el ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, ha anunciado incrementos en el precio de las bencinas de $30 por litro y cerca de $90 en el diésel, coincidiendo con un contexto de tensión geopolítica en el Medio Oriente que afecta el suministro de petróleo. Esta situación crea un entorno desafiante para el Banco Central de Chile, que debe encontrar un equilibrio entre mantener la estabilidad de precios y no frenar el crecimiento económico, que ya se encuentra debilitado. La combinación de un PIB débil, un dólar en alza y combustibles más caros complica las decisiones económicas del gobierno.
Finalmente, la complejidad del momento actual resuena en los análisis de los expertos que advierten sobre las implicaciones que podrían surgir en la economía chilena. Como menciona el Diario Estrategia, el desafío radica en la capacidad del Banco Central para sostener la estabilidad de precios sin que ello repercuta negativamente en la actividad económica. Mantener el equilibrio en este escenario volátil es crucial para afrontar las consecuencias que estos aumentos de precios pueden tener en el bolsillo del consumidor y en la salud económica del país en el corto y mediano plazo.








