El dólar en Chile culminó la jornada cerca de los $920,70, mostrando una caída marginal de $0,75, lo que equivale a un retroceso de aproximadamente el 0,08%. Este movimiento, aunque acotado, contrasta con la apertura del día, donde el tipo de cambio presentó una pérdida de fuerza. Este cambio se presenta en un contexto donde el precio del cobre experimentó un aumento significativo y el índice del dólar retrocedió, señalando una dinámica interesante en el mercado cambiario. El fortalecimiento de la moneda chilena fue, en parte, influenciado por el incremento del metal rojo en un 1,5% hasta alcanzar los US$6,26 por libra.
El alza en el precio del cobre se atribuye a las mejores perspectivas de demanda estructural relacionadas con sectores clave como la electrificación y las energías renovables. Además, se observan proyecciones positivas en campos emergentes como la defensa y la inteligencia artificial. A esto se suman las señales de una reactivación en las tensiones energéticas, especialmente tras los avances en las relaciones diplomáticas entre Estados Unidos e Irán, lo que generó un ambiente más optimista respecto a la oferta y demanda del metal.
En contraste, el índice del dólar terminó la jornada con una leve alza del 0,09%, alcanzando los 100,8 puntos. Aunque durante la mañana se mostró una mayor fortaleza, su moderación hacia el cierre se puede explicar por la disminución de los riesgos inflacionarios. La caída del petróleo y el normalizado tráfico de tanqueros en el Golfo Pérsico, tras los avances negociadores entre Washington y Teherán, propició este comportamiento del dólar a nivel global. Estos factores apuntan a un entorno económico internacional más estable, aunque con desafíos latentes.
Sin embargo, la caída en el tipo de cambio fue limitada por la postura restrictiva de la Reserva Federal de EE.UU., que mantiene proyecciones de tasas de interés altas prolongadas, respaldadas por un sólido mercado laboral estadounidense y una inflación subyacente que persiste. En el contexto local, Chile también enfrenta retos, con una tasa de desempleo del 9,4% para el trimestre marzo-mayo, que representa un aumento de 0,5 puntos porcentuales en comparación a hace un año. Este dato refleja una creciente cantidad de personas desempleadas y una informalidad del 27%, lo que pone de manifiesto la debilidad del mercado laboral chileno.
A pesar de la recuperación del cobre y la moderación en el avance del dólar global, el peso chileno no logró una apreciación destacada, cerrando la jornada prácticamente estable, todavía por encima de los $920. Las condiciones del mercado laboral, junto a las proyecciones monetarias restrictivas en EE.UU., continúan influyendo en el comportamiento del tipo de cambio en el país, aunque el contexto internacional parece presentar algunas oportunidades positivas. Esto refuerza la necesidad de una vigilancia continua sobre las variables económicas tanto internas como externas, para entender mejor la evolución en el valor de la moneda nacional.








