Educación financiera para niños: enseñando a ahorrar

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Santiago, noviembre de 2025 – A medida que se aproximan las celebraciones de fin de año, muchas familias chilenas enfrentan un aumento significativo en sus gastos y compromisos financieros. En este contexto, surge la necesidad de reflexionar sobre cómo transmitir a los niños el verdadero valor del dinero y el funcionamiento de la economía familiar. El académico Gonzalo Escobar, de la Facultad de Economía y Negocios de la Universidad Andrés Bello, destaca que la Navidad representa una ocasión ideal para dialogar sobre la importancia del ahorro, la planificación financiera y el valor de compartir, instando a los padres a evitar que sus hijos asocien la felicidad únicamente con la acumulación de bienes materiales.

«Enseñar economía desde la infancia es fundamental,» afirma Escobar. «Al hacerlo, los niños aprenden a reconocer el valor del dinero y comprenden el esfuerzo que sus padres dedican en el trabajo para generar ingresos. Además, es crucial que comprendan la importancia de planificar sus gastos.» El experto insiste en que, cuanto más pronto se introduzcan estos conceptos, más probable será que se conviertan en hábitos duraderos en la vida de los pequeños. Un ejemplo positivo de ello sería fomentar el hábito del ahorro a partir de la mesada que reciben o los regalos obtenidos durante estas festividades, ayudándoles así a ser más responsables en la toma de decisiones financieras en el futuro.

Una estrategia que Escobar aconseja para explicar a los más jóvenes cómo se genera el dinero y los motivos por los que no siempre es posible adquirir todo lo que desean es a través de ejemplos del día a día. Por ejemplo, les explica por qué sus padres trabajan y cómo esos ingresos se destinan a cubrir necesidades básicas como la comida, la vivienda y la educación, mientras que también permiten disfrutar de actividades recreativas como ir al cine o visitar un parque. En este contexto, el académico enfatiza la importancia de hacerles saber que el dinero disponible es limitado, lo que obliga a priorizar ciertos gastos y elaborar listas organizadas de regalos.

El profesor Escobar también subraya la necesidad de enseñar a los niños la distinción entre necesidad y deseo, utilizando un lenguaje accesible para ellos. Explica: «Todos necesitamos dormir, alimentarnos y vestirnos, pero anhelamos cosas como juguetes o golosinas porque nos gustan, no porque sean esenciales para vivir.» A través de este enfoque, busca inculcar en los niños la idea de que primero deben satisfacer sus necesidades fundamentales antes de destinar ahorros a cumplir sus deseos personales. Esta educación les permitirá desarrollar un enfoque más consciente hacia el consumo.

Finalmente, Escobar recomienda involucrar a los hijos en la planificación de los gastos navideños, ya que participar en la elaboración del presupuesto les ayudará a comprender mejor el concepto de ahorro. Además, hace hincapié en que la educación financiera no debe ser exclusiva del entorno familiar, sino que debe integrarse también en la educación formal. Así, sugiere que los colegios implementen conceptos básicos de educación financiera en las asignaturas que forman parte del currículo, contribuyendo a preparar a las futuras generaciones para tomar decisiones responsables y sostenibles en torno a su economía personal.