Factoring en Chile: ¿Cómo está evolucionando en 2026?

El sector del factoring en Chile ha demostrado ser pionero en la región, especialmente tras la implementación de la ley que otorgó mérito ejecutivo a las facturas. Esta iniciativa permitió que las empresas pudieran acceder a financiamiento de forma más sencilla y directa. Sin embargo, en los últimos años, el sector ha atravesado un periodo de ajuste significativo. Las disrupciones ocasionadas por la pandemia y otros factores económicos han elevado las barreras de entrada, propiciando un entorno más competitivo que favorece a aquellos actores con estructuras financieras y tecnológicas más robustas. Este contexto ha llevado a una consolidación del mercado, donde la adaptación a nuevas normativas y la gestión del riesgo se han vuelto esenciales para la sostenibilidad de las empresas involucradas en el factoring.

A medida que el sector se recupera, se observan señales de una nueva fase de consolidación en la que el factoring digital se posiciona como una alternativa clave para financiar capital de trabajo, particularmente entre las pequeñas y medianas empresas. Este enfoque se apoya en la automatización y el análisis de datos, facilitando un acceso más ágil y personalizado al financiamiento. Por ejemplo, Defontana Fintech, uno de los actores más destacados del ecosistema, reportó un crecimiento notable, con más de $300 mil millones en financiamiento de facturas y un stock de colocaciones que se aproxima a los $30 mil millones. Sus proyecciones para 2026 indican un continuo fortalecimiento, evidenciando la tendencia hacia un mayor enfoque en la digitalización de los procesos de financiamiento.

La integración de soluciones tecnológicas en el financiamiento del factoring ha hecho posible evaluar el riesgo en tiempo real, algo que se convierte en un elemento diferenciador frente al modelo bancario tradicional. Julián Quiroga, COO de Defontana Chile, destaca que la industria se mueve hacia un modelo donde la información transaccional se utiliza no solo para evaluar riesgo, sino también para simplificar el acceso al capital de trabajo. Gracias a esta sinergia, las empresas pueden obtener liquidez de forma rápida, algo crucial dado que los plazos de pago en el mercado chileno suelen extenderse, provocando tensiones de liquidez en las pymes. Este contexto refuerza la importancia del factoring como herramienta financiera fundamental.

En un entorno donde la operación es más cautelosa, la velocidad de los procesos de financiamiento y una adecuada gestión del riesgo se han convertido en factores clave en la competencia. A diferencia de lo que ocurría anteriormente, las pymes hoy no solo buscan tasas competitivas, sino también liquidez inmediata. La capacidad de convertir facturas que normalmente se pagan en un plazo de 45 a 60 días en capital disponible, puede hacer una diferencia significativa en su operación cotidiana. La incorporación de inteligencia artificial en el análisis de datos permite a las fintechs ampliar el acceso al financiamiento para empresas con menor historial bancario, lo cual es un hecho notable en un mercado que cada vez exige mayor control sobre el riesgo.

Finalmente, el panorama actual del sector del factoring en Chile está marcando un nuevo ciclo de crecimiento, centrado en la automatización, la gestión prudente del riesgo y la eficiencia operativa. A medida que el mercado se consolida, es evidente que los modelos digitales comenzarán a dominar el espacio del financiamiento no bancario. Esta transformación es esencial no solo para la continuidad de los actores más robustos, sino también para garantizar el acceso a recursos financieros para la mayor parte de las empresas, que dependen de esta modalidad para operar y crecer. La evolución del factoring digital no solo responde a las necesidades del mercado, sino que también se alinea con la tendencia global hacia una mayor digitalización y eficiencia en el sector financiero.