En el contexto de la próxima elección presidencial, las promesas de apoyo a las micro, pequeñas y medianas empresas (MiPymes) se encuentran nuevamente en el discurso político, pero la realidad indica que los compromisos históricos permanecen sin cumplirse. El reciente estudio realizado por PROPYME, que recoge la experiencia de más de 5.100 MiPymes de todo Chile, destaca la persistencia de problemas estructurales que han afectado a este sector, el más representativo en términos de empleo y dinamismo económico del país. A pesar de ser un tema recurrente en el debate político, las MiPymes siguen lidiando con desafíos que no han cambiado en más de una década, lo que plantea serias interrogantes sobre la efectividad de las políticas públicas implementadas hasta ahora.
Según el sondeo, el 36% de las MiPymes identifica la falta de acceso a financiamiento como su principal preocupación, seguido por la seguridad ciudadana y el cumplimiento de la Ley de Pago a 30 Días. Esta realidad evidencia que muchas pequeñas y medianas empresas sienten que sus necesidades no están siendo atendidas adecuadamente. La mayoría de los encuestados exige que el nuevo gobierno aborde con seriedad la fiscalización de la ley de pago, reconociendo que la implementación eficaz de este tipo de normativas es crucial para la salud financiera de las MiPymes. Además, la demanda de una reforma tributaria específica para este segmento sugiere un anhelo por una mayor justicia y equidad en el sistema fiscal.
El sentir generalizado entre los empresarios encuestados es que, a pesar del avance en el diálogo acerca de la productividad e innovación, el financiamiento a las MiPymes permanece en un estado de postergación. Esto no solo es un fracaso técnico, sino un desafío político, donde la falta de reconocimiento al financiamiento no bancario como fundamental dentro del sistema económico limita las oportunidades de crecimiento y desarrollo de muchas empresas. El capital es vital para operar y expandirse, y la rigidez del sistema bancario convencional a menudo excluye a estos empresarios del acceso a recursos necesarios para prosperar.
Desde Empresas de Servicios Financieros A.G. (EFA), hemos sido testigos del impacto positivo que las herramientas de financiamiento no bancario, como el factoring y el confirming, han tenido en la supervivencia de las MiPymes. EFA no busca competir con la banca tradicional, sino complementarla, creando un ecosistema financiero que ofrezca diversas alternativas para acceder a capital de forma más ágil y accesible. Este año, hemos impulsado la integración entre EFA y ACHEF para mejorar la gobernanza y transparencia del sector, favoreciendo el establecimiento de una industria más profesional y confiable que beneficie a los emprendedores.
La falta de liquidez en las MiPymes no es simplemente un problema contable, es una cuestión de justicia económica. Sin acceso al financiamiento adecuado, estas empresas enfrentan dificultades para crecer, innovar y ofrecer salarios competitivos. En el contexto de la próxima campaña electoral, es fundamental que los candidatos centren sus propuestas en el verdadero apoyo a las MiPymes, más allá de los simples eslóganes. Los resultados del sondeo de PROPYME son un recordatorio constante de que detrás de cada desafío financiero hay un empresario comprometido con el desarrollo del país. Chile necesita un compromiso real y contundente por parte del próximo gobierno para permitir que emprender no dependa del tamaño de la empresa, sino de las capacidades y sueños de cada emprendedor.








