El Sistema de Finanzas Abiertas (SFA) se perfila como un cambio revolucionario en la interacción de los consumidores chilenos con instituciones bancarias y financieras. Este sistema, que fue objeto de discusión en el reciente panel titulado “Finanzas Personales + Finanzas Abiertas: Desafíos y oportunidades para las personas”, apunta a remodelar la accesibilidad y la calidad de los productos financieros en el país. Durante el evento, representantes de la banca, fintechs y la Comisión para el Mercado Financiero (CMF) destacaron cómo el SFA podría redefinir no solo la relación entre consumidores y entidades, sino también el propio concepto de educación financiera, abriendo la puerta a un acceso más equitativo y transparente a servicios financieros.
Luis Opazo, gerente general de la Asociación de Bancos e Instituciones Financieras (ABIF), subrayó los beneficios que ha mostrado la implementación del SFA en otros países, señalando que en Brasil, más del 70% de los usuarios del sistema lo utilizan para buscar asesoría y orientación. Opazo enfatizó que la clave del SFA radica en empoderar a los usuarios con información útil que les permita tomar decisiones informadas. De acuerdo con sus comentarios, la implementación adecuada de este sistema podría no solo simplificar el acceso a productos financieros, sino también contribuir a la inclusión financiera al reducir las brechas existentes en el mercado.
Por otro lado, la portabilidad de datos financieros es uno de los pilares centrales que promete el SFA, según José Gabriel Carrasco, presidente de FinteChile. Este concepto permite que los usuarios transporten sus datos entre diferentes instituciones, facilitando así la competencia en el sector. Carrasco ejemplificó esta comparación con la salud, donde un historial clínico compartido permite un mejor servicio. El SFA tiene el potencial de hacer lo mismo en el ámbito financiero, proporcionando a los usuarios la posibilidad de acceder a productos que se ajusten a sus necesidades, independientemente de su historial crediticio previo, promoviendo la personalización en la oferta de servicios financieros.
Claudia Sotelo, jefa del Centro de Innovación Financiera de la CMF, destacó que los usuarios deben ser los protagonistas en el SFA, ya que son propietarios de sus datos personales. Esto es fundamental, pues permite no solo el acceso a información sobre deudas, sino que también integra aspectos como los hábitos de consumo al ofrecer productos que se adapten a cada perfil financiero. Sotelo mencionó el desarrollo de herramientas como corredores de cuentas y comparadores de productos, que mejorarán el acceso al crédito y potenciarán el ahorro, contribuyendo a una experiencia financiera más enriquecedora para los usuarios.
Sin embargo, los panelistas expresaron sus preocupaciones sobre los retos que enfrenta el SFA, particularmente en relación a la ejecución y la usabilidad del sistema. Opazo advirtió que si los usuarios no perciben el valor de compartir sus datos, el sistema podría resultar ineficaz. Además, Carrasco evocó la experiencia del Reino Unido, donde la complejidad en los procesos de autorización dificultó la interacción del usuario con el sistema, sugiriendo que la confianza, la inclusión y la claridad son esenciales para el éxito del SFA. A medida que el sector financiero evoluciona hacia un ecosistema más colaborativo, será crucial que el diseño del sistema esté centrado en las necesidades y experiencias de las personas.








