El último informe del Instituto UNAB de Políticas Públicas (IPP UNAB) revela un alarmante deterioro en la economía chilena, con una caída de 12,5 puntos en el Índice Económico, que ahora se sitúa en 24,4 puntos. Este descenso arrastra al indicador desde el cuadrante «bien y mejorando» a la categoría de «bien, pero empeorando». Según el Barómetro de la Economía Chilena, se observa una tendencia preocupante en las expectativas de los consumidores, el mercado laboral y otras variables clave, reflejando un clima económico marcado por un creciente pesimismo y cautela tanto a nivel nacional como internacional.
Uno de los aspectos más preocupantes del informe es la notable caída en las expectativas de los consumidores, donde el subíndice correspondiente retrocedió casi 20 puntos, situándose ahora en 34,9. La confianza de los consumidores también se vio afectada, descendiendo de 48,8 a 41,3 puntos y posicionándose en la categoría de «mal y empeorando». Este pesimismo se explica, en parte, por el aumento sostenido en el costo de la vida, impulsado por el incremento de los precios de los combustibles, sumado a la incertidumbre económica global que afecta las perspectivas de consumo y inversión.
El informe destaca además el deterioro en el mercado laboral, donde la tasa de desempleo ha crecido del 8,3% al 8,9%, con un aumento alarmante en el desempleo femenino, que ha alcanzado cifras de dos dígitos (10%). La creación de empleo presenta una caída interanual del 0,22% y la tasa de ocupación ha disminuido de 57,1% a 56,7%. En este contexto, el Índice de Avisos Laborales por Internet también evidenció una reducción significativa, descenso que refleja una disminución en la demanda de mano de obra. A este panorama se suma un repunte en la inflación, que ha pasado del 2,8% al 4,0%, alejándose de las metas fijadas por el Banco Central.
En términos de inversión y comercio exterior, el informe también muestra un retroceso preocupante, con un crecimiento interanual de las exportaciones que se ha moderado de 16,2% a 5,6%. La inversión extranjera directa ha sufrido una caída dramática, pasando de US$2.566 millones a solo US$1.139 millones, lo que reaviva la incertidumbre sobre la capacidad de Chile para atraer capitales y consolidar proyectos a futuro. Este descenso en el ingreso de capitales podría limitar aún más el potencial de crecimiento del país en un contexto global complicado.
El subdirector del Instituto UNAB de Políticas Públicas, Gonzalo Valdés, advierte que, aunque la economía chilena se mantiene en un terreno positivo, las señales de debilitamiento son cada vez más evidentes. Valdés subraya que la pérdida de dinamismo económico, junto con la caída en la confianza de los consumidores y la limitada inversión extranjera, evidencia un ambiente más frágil y expuesto a la volatilidad internacional. El futuro de la economía chilena dependerá, en gran medida, de la capacidad para enfrentar las presiones inflacionarias, recuperar la inversión y fortalecer el mercado laboral en un escenario global marcado por la inestabilidad.








