Según economistas y expertos, la reciente variación mensual del Índice de Precios al Consumidor (IPC) de 0,1% ha logrado reducir la inflación anualizada a un 3,5%. Este descenso no sólo representa un alivio para los consumidores, sino que también abre la puerta a futuras reducciones en las tasas de interés, lo que podría beneficiar enormemente a quienes buscan arrendar o adquirir propiedades. Este indicador ha acumulado un aumento de 2,9% en lo que va del año, sugiriendo una tendencia hacia la estabilización de precios que se alinea con el rango meta del 3% establecido por el Banco Central, lo que se considera un signo alentador para la economía del país.
Cristián Lecaros, destacado CEO de Inversión Fácil y egresado de las prestigiosas escuelas de negocios de Stanford y Harvard, ha destacado que este indicador positivo podría tener un impacto significativo en el mercado inmobiliario. «La reducción de la inflación brinda margen al Banco Central para flexibilizar aún más su política monetaria, lo que estimularemos el crédito hipotecario y podría aumentar la demanda en el mercado de arriendos», afirmó Lecaros. Asimismo, la moderación en los aumentos de arrendamientos es vista como una buena noticia para los arrendatarios, quienes podrían experimentar incrementos más llevaderos en comparación con los años anteriores.
Por su parte, Patricio Gana, director ejecutivo de AK Contadores, enfatiza que el bajo IPC es un alivio especialmente para los sectores más vulnerables de la población chilena. «La estabilidad en los precios contribuye a proteger el poder adquisitivo de los consumidores, evitando que los bienes de primera necesidad se encarezcan de manera descontrolada», aseguró Gana. Además, subrayó que la reducción en los precios contribuye a generar un entorno económico más favorable, lo que podría repercutir también en la tranquilidad del Banco Central para implementar más ajustes en la tasa de interés.
Sin embargo, no todo es optimismo en el análisis de la economía chilena. Diego Soffia, director ejecutivo de Efectivo, ha llamado a la cautela al revisar los distintos componentes del IPC, señalando que si bien la baja en los precios de los combustibles ha permitido contener otros aumentos, hay productos de consumo fundamentales que han registrado alzas importantes. «A pesar de que el dato es positivo para la economía, es crucial observar si el aumento en precios de bienes esenciales como alimentos y vestuario se puede contener, dado que de no ser por la caída de los precios del combustible, la inflación podría haber sido considerablemente más alta», advirtió Soffia.
En conclusión, aunque los indicadores actuales brindan una esperanza de mejora en la economía nacional, expertos coinciden en que es fundamental mantener un seguimiento cercano a las fluctuaciones de los precios en bienes de consumo y en sectores regulados. Con el IPC a niveles bajos y expectativas de reducción de tasas de interés, Chile podría estar en el camino hacia una recuperación económica más sólida, a condición de que se controlen las presiones internas de precios que podrían amenazar los avances logrados.








