Informalidad laboral en Chile: ¿Cómo afecta el mercado regional?

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La disparidad en el mercado laboral chileno se hace cada vez más evidente, con el norte minero registrando medianas salariales que alcanzan hasta los $1.710.000, en contraste marcado con el sur agrícola, donde el estancamiento laboral ha impulsado la informalidad regional a niveles alarmantes de hasta 34,7%. David Oddó, director del Trabajo, ha manifestado su preocupación respecto a estas cifras, anunciando que el organismo destinará una porción significativa de sus recursos para hacer frente a este fenómeno y fomentar la formalización en el empleo. La situación actual del mercado laboral es un reflejo de la complejidad y las desigualdades que enfrentan distintas regiones del país.

Las estadísticas nacionales revelan que la desocupación se mantiene en un 9,1% y ha permanecido por más de 40 meses consecutivos por encima del 8%. En el último trimestre, 39 mil empleos formales se perdieron, mientras que el empleo informal incrementó en 107 mil puestos. Esta situación indica que un número considerable de nuevos empleos está surgiendo en condiciones informales, lo cual representa un desafío significativo para el bienestar económico y social del país. La plataforma Buk, que procesa datos anónimos de nómina laboral, ha mostrado que las diferencias salariales entre regiones son notables, lo que corrobora que la mediana nacional no refleja la realidad de todos los chilenos.

El análisis de Buk evidencia que el norte del país, en particular las regiones de Antofagasta y Atacama, lidera en remuneraciones, mientras que las áreas del sur, como Ñuble y La Araucanía, presentan las cifras más bajas de salario y movilidad. Aunque la baja rotación laboral en estas regiones puede parecer un signo de estabilidad, en realidad refleja una carencia de oportunidades formales para que los trabajadores cambien de empleo. En Ñuble, la mediana salarial apenas alcanza los $909.000, lo que representa una diferencia de más de $800.000 con respecto a los ingresos en Atacama, destacando así la desigualdad existente en el país.

La concentración del empleo formal en regiones como la Metropolitana, Valparaíso, Biobío y Maule, donde se encuentra el 65% del total, oculta los deterioros en el mercado laboral. Por ejemplo, en la Región Metropolitana se registró una caída real del 1,3% en los salarios, a pesar de que la mediana es significativamente alta con $1.390.000. En un reciente conversatorio, David Oddó y otros líderes del sector público y privado se congregaron para discutir la urgencia de una regulación efectiva y una fiscalización que atienda las necesidades específicas de los territorios más afectados por la precarización laboral.

Desde una perspectiva gremial, Manuel Ignacio Hertz, fiscal de la Sociedad Nacional de Agricultura (SNA), ha apuntado a que las normativas existentes obstaculizan la contratación formal en sectores como la agricultura. La reciente ley de migraciones y sus limitaciones han sido interpretadas como barreras para promover la formalidad en el empleo. Además, la alta tasa de desempleo femenino, que se sitúa en un 10,5%, junto con una brecha salarial de género del 16,8%, subraya problemas estructurales que todavía persisten en el mercado laboral chileno. Las empresas y el gobierno deben diseñar políticas adaptadas a la realidad territorial para enfrentar estos desafíos de manera efectiva.