La Contraloría Regional de Coquimbo llevó a cabo una inesperada inspección en la Unidad de Urgencia del Hospital de Coquimbo el pasado viernes 26 de junio, en un horario que abarco desde las 21:00 hasta la medianoche. Esta fiscalización, liderada por el contralor regional Juan Pablo Leone, tuvo como objetivo corroborar el correcto funcionamiento de las dependencias de salud, en un contexto donde el servicio ha sido objeto de críticas por parte de la comunidad. La actividad no fue anunciada previamente, lo que buscaba ofrecer un diagnóstico más realista de la situación del hospital.
Durante la inspección, se encontraron serias irregularidades en la atención de urgencias. La Contraloría constató que los tiempos de espera para la atención médica superaban los límites establecidos, afectando especialmente a los adultos mayores, quienes en algunos casos debieron esperar más de 10 horas sin recibir atención. Esta situación representa una grave violación a los derechos a la salud y el bienestar de los pacientes más vulnerables en la región.
Adicionalmente, se reveló que los pacientes hospitalizados en la Unidad de Urgencia enfrentaban demoras extremas, con tiempos de espera superiores a 99 horas para ser trasladados a una cama en otro centro asistencial. Esta tardanza no solo agrava el estado de salud de los pacientes, sino que también pone en evidencia la falta de recursos e infraestructura adecuada en el hospital, lo que demanda una urgente intervención por parte de las autoridades competentes.
Además de los problemas en la atención, la inspección también detectó un notable desajuste entre la dotación de personal presente en el hospital y los turnos programados de manera oficial. Esta discrepancia genera un ambiente de trabajo caótico e insuficiente, que puede comprometer la calidad del servicio brindado. Se suman a esto las condiciones de hacinamiento y alta ocupación en los sectores de espera, lo que afecta negativamente la experiencia de los pacientes y sus acompañantes.
La Contraloría informó también sobre fallas en el mantenimiento e infraestructura del hospital, lo que incluye insuficiencia en el equipamiento clínico y condiciones deficientes en algunos equipos. El desorden en las bodegas de insumos clínicos, así como la falta de medidas para garantizar la seguridad y restricción de acceso a áreas restringidas, fueron aspectos criticados. A raíz de estos hallazgos, la Contraloría procederá a analizar la información recolectada y determinará si se tomarán acciones o sanciones, en caso de que se verifiquen incumplimientos a la normativa vigente.








