La transformación laboral impulsada por la Inteligencia Artificial generativa (GenAI) está causando un impacto significativo en América Latina, con Chile a la vanguardia. De acuerdo con un informe reciente conjunto del Banco Mundial y la OIT, se estima que el 37% del trabajo en Chile, equivalente a más de 3,2 millones de empleos, está expuesto a esta tecnología. Esto plantea un desafío crucial no solo en términos de adaptación, sino también en la necesidad de formar a la población para que pueda integrarse en las nuevas tendencias del mercado laboral y evitar quedar rezagados en esta nueva era productiva.
Esta situación ha impulsado a organizaciones como el OTIC de la Cámara Chilena de la Construcción (CChC) a intensificar sus esfuerzos para conectar a trabajadores, empresas e instituciones formativas. Durante 2024, el OTIC, en asociación con el Sence, ha llevado a cabo más de 106.877 acciones de capacitación en diversos sectores que van desde la minería hasta la salud, impactando de manera significativa el desarrollo del capital humano en el país, según informes recientes. En palabras de José Esteba Garay, gerente general del OTIC CChC, «la transformación tecnológica no se limita a la implementación de nuevas herramientas, sino que depende de la capacidad de los individuos para aprender y adaptarse a lo que su sector requiere.»
Uno de los sectores más afectados por estas transformaciones es el de la minería. En los últimos tres años, el OTIC CChC ha gestionado más de 175 programas de formación centrados en habilidades digitales y automatización, particularmente para trabajadores de áreas operativas y pequeñas y medianas empresas (pymes). Este enfoque es fundamental, dado que las pymes históricamente han tenido menos acceso a procesos de innovación. Con el auge de la automatización, la demanda de perfiles relacionados con programación, análisis de datos, robótica y seguridad informática está en aumento, mientras que muchas de las habilidades operativas convencionales están quedando obsoletas.
Esto demuestra que la reconversión laboral es posible. Proyectos emblemáticos, como la automatización de trenes en El Teniente y la implementación de camiones autónomos en Minera Centinela, evidencian que la capacitación anticipada ha sido clave para que los equipos se adapten a estos cambios tecnológicos.
Además de la minería, la construcción también ha experimentado un incremento significativo en la capacitación, con más de 8,000 acciones formativas orientadas a tecnologías innovadoras como Modelado de Información de Construcción (BIM) y drones. La diversificación del aprendizaje en este sector es esencial, ya que la transformación digital también afecta el comercio, los servicios empresariales y el transporte. Durante 2024, el comercio registró casi 19,310 acciones de capacitación, mientras que la industria manufacturera y la pesca también destacaron por su activismo formativo en un contexto de creciente automatización en los procesos productivos.
El OTIC CChC ha identificado áreas críticas de habilidades tanto técnicas como blandas. Las habilidades técnicas están relacionadas con la digitalización y la automatización, mientras que las habilidades blandas abarcan la comunicación efectiva y la gestión del cambio.
A nivel institucional, el OTIC ha puesto en marcha distintos programas como Talento PyME y becas laborales, que facilitan el acceso a formación en competencias emergentes. Estos programas tienen como objetivo brindar apoyo a aquellos que podrían quedarse atrás en la transformación laboral actual. «Lo que estamos viendo no es solo una evolución tecnológica, sino una profunda transformación cultural que podría redefinir el trabajo, el aprendizaje y la productividad en nuestro país», enfatiza Garay.
La importancia de un enfoque inclusivo es vital en este contexto. Según Garay, es fundamental asegurar que los beneficios de esta transformación lleguen a todos los sectores de la sociedad, desde los grandes conglomerados hasta las más pequeñas empresas y en todas las regiones del país, incluso en las más alejadas de las grandes urbes.
En resumen, la irrupción de la Inteligencia Artificial generativa presenta tanto desafíos como oportunidades para el futuro del trabajo en América Latina, y especialmente en Chile. La necesidad de formar y adaptar habilidades se convierte en una prioridad para no solo mantener la competitividad, sino también para fomentar un desarrollo sostenible e inclusivo. En este panorama, la educación y la capacitación continua se perfilan como los pilares fundamentales que permitirán a miles de trabajadores enfrentar este nuevo paradigma y contribuir positivamente a la economía del país.








