El representante de Líbano ante el Consejo de Seguridad de la ONU, Ahmad Arafa, enérgicamente criticó a Israel por su reciente escalada militar, a la que calificó de «campaña sistemática de destrucción». Durante una reunión de emergencia, Arafa denunció que esta ofensiva ha incluido ataques deliberados a hospitales, personal médico y escuelas, lo que representa una violación clara de los derechos humanos. En la misma sesión, se expresaron preocupaciones no solo desde Líbano, sino también desde Francia y Rusia, en torno a las agresiones israelíes que han comprometido gravemente la soberanía e integridad territorial de Líbano.
La subsecretaria general de Asuntos Políticos de la ONU, Martha Ama Akyaa Pobee, abrió el debate a bordo de una alarma creciente por la situación en Líbano. Pobee enfatizó el avance de las tropas israelíes hacia el norte, donde se intensifican los ataques de Hezbolá, describiéndolos como una escalada peligrosa que socava los esfuerzos diplomáticos de cesar hostilidades. Bajo este contexto, hizo un llamado urgente para que Israel respete la resolución 1701, que busca un alto al fuego entre Hezbolá e Israel, y solicitó el desarme del grupo chií, reclamando que las Fuerzas Armadas libanesas sean la única fuerza armada legítima en el territorio.
A medida que la situación se tornaba más tensa, el embajador estadounidense ante la ONU, Michael Waltz, destacó la mediación del presidente Trump, subrayando el liderazgo del Gobierno libanés para enfrentar a Hezbolá, al que considera una extensión de Irán en su territorio. Waltz declaró que si Hezbolá cesara sus ataques, la desescalada llegaría rápidamente. Esta visión fue contrarrestada por el embajador israelí, Danny Danon, quien argumentó que la ofensiva de Israel fue una respuesta necesaria a los ataques de Hezbolá, insinuando que su país no tuvo más opción que actuar en defensa propia.
El embajador Danon, además, arremetió contra Francia por su postura crítica hacia las operaciones militares israelíes, cuestionando qué acciones tomaría su Gobierno si España atacara a Francia. A su vez, el diplomático francés Jérôme Bonnafont destacó que, independientemente del derecho a la defensa, la magnitud de las operaciones israelíes no se justifica, señalando que la violencia ha causado miles de muertos y desplazados entre los civiles. Bonnafont instó a un cese inmediato de las hostilidades, advirtiendo que acciones como las actuales podrían llevar a un ciclo de violencia que muchos creían superado.
Finalmente, el representante Ahmad Arafa reafirmó la necesidad de un alto el fuego por parte de Israel, para que Líbano pueda recuperar el control total de su territorio. Arafa subrayó que las violaciones cometidas no solo son crímenes de guerra, sino que también reflejan una grave falta de rendición de cuentas, lo que potencia la impunidad de los agresores. Insistió en que, una vez logrado un cese de hostilidades, el Estado libanés asumiría toda responsabilidad sobre futuras violaciones, instando a la comunidad internacional a actuar para restaurar la paz y la estabilidad en la región.








