Mandatos CMF: Cómo se Equilibran Regulación y Desarrollo en Chile

Image

En febrero de 2026, la Comisión para el Mercado Financiero (CMF) de Chile publicó su documento titulado «Balance de mandatos en la CMF», que establece la alineación de sus objetivos estratégicos en el contexto actual del sistema financiero. Este informe es clave, ya que presenta la visión del Consejo sobre cómo cumplir con sus tres mandatos fundamentales: prudencial, de conducta y de desarrollo de mercado. Cada uno de estos mandatos juega un papel crucial en la salvaguarda del funcionamiento eficiente del sistema financiero, beneficiando a ciudadanos y empresas por igual. La CMF se orienta no solo a la regulación, sino a la promoción de un ambiente financiero que fomente el crecimiento y la estabilidad económica del país.

El mandato prudencial, que se centra en la solvencia, liquidez y gestión de riesgos de las instituciones financieras, busca evitar crises que puedan poner en peligro el bienestar de los ciudadanos. En este sentido, la CMF enfatiza la importancia de mantener el equilibrio entre los riesgos permitidos y la innovación. Sin embargo, el informe señala que, a diferencia de otros reguladores en el ámbito internacional, Chile no cuenta con una jerarquización clara de estos mandatos. Esto requiere un análisis cuidadoso en situaciones donde pueda existir una tensión entre proteger la estabilidad financiera y promover la innovación, un aspecto crítico en la actualidad.

Por otro lado, el mandato de conducta se enfoca en la protección de inversionistas y usuarios de servicios financieros, promoviendo principios de transparencia e integridad en las relaciones con las instituciones financieras. La CMF advierte sobre el riesgo de sobrerreacción regulatoria, que aunque busca restaurar la confianza en el sistema, puede conllevar regulaciones que obstaculicen la competitividad y la innovación en el mercado. Es esencial, por lo tanto, que las decisiones regulativas se basen en un análisis riguroso de riesgos y en datos empíricos, asegurando un tratamiento igual para actividades similares.

Asimismo, el documento destaca el mandato de desarrollo del mercado financiero, que aspira a mejorar la eficiencia y la inclusión en el sistema. Se argumenta que un mercado financiero profundo y bien estructurado puede mitigar los efectos negativos de las tensiones financieras. Sin embargo, este objetivo se encuentra bajo presión por diversos factores externos, incluyendo crisis macroeconómicas que obligan a una revisión de prioridades regulatorias. La CMF reconoce que la adaptabilidad y la respuesta oportuna ante fluctuaciones del mercado son fundamentales para preservar la estabilidad y fomentar un entorno adecuado para el crecimiento.

Finalmente, entre los desafíos mencionados, la rápida evolución tecnológica de los servicios financieros destaca como un factor derivado que complica el periplo regulatorio. La CMF enfatiza la necesidad de ampliar su perímetro regulatorio para incluir nuevas actividades sin poner en riesgo la estabilidad del sistema. Esto plantea un dilema: cómo fortalecer los estándares prudenciales y de conducta sin frenar la innovación ni desplazar actividades hacia jurisdicciones menos restrictivas. El documento concluye subrayando que la transparencia y la rendición de cuentas son esenciales en el enfoque regulatorio, instando a la revisión continua del análisis de riesgo para garantizar un sistema financiero robusto y responsable.