En respuesta al alarmante aumento de robos de cajeros automáticos en el país, el Gobierno, junto con BancoEstado y la Asociación de Bancos e Instituciones Financieras (ABIF), ha lanzado nuevas medidas de seguridad que buscan prevenir este tipo de delitos. La ola de robos, especialmente notable durante el año 2024, impulsó a las autoridades a actuar de manera decidida. Este esfuerzo conjunto forma parte de un enfoque más amplio para reforzar la seguridad bancaria y proteger tanto a las instituciones como a los ciudadanos que utilizan estos servicios.
La modificación al Decreto N° 222 establece requisitos específicos que las entidades financieras deberán cumplir en relación con la seguridad de los cajeros automáticos. Estas nuevas normativas exigen la instalación de cajeros con dimensiones diseñadas para dificultar técnicas de robo como la saturación de gas, así como la implementación de pilotes de seguridad en las áreas de acceso a las máquinas. Las instituciones tendrán la responsabilidad de garantizar que sus cajeros automáticos estén debidamente protegidos, lo que podría contribuir a una disminución de delitos relacionados.
Adicionalmente, las nuevas reglas incorporan sanciones económicas significativas para aquellos bancos que no se adhieran a las disposiciones establecidas. Las multas varían entre 650 y 13.500 Unidades Tributarias Mensuales (UTM), lo que subraya la gravedad que el Gobierno otorga a este fenómeno delictivo. Estas medidas buscan no solo desincentivar la delincuencia, sino también motivar a las instituciones a priorizar la seguridad como un aspecto fundamental de su operación cotidiana.
Claudia Carrasco, jefa de Zona Seguridad Privada de Carabineros de Chile, y otros altos funcionarios del ámbito financiero, han enfatizado la importancia de adaptarse a los métodos cambiantes de la delincuencia. «La delincuencia evoluciona continuamente y utiliza nuevas tecnologías para perpetrar sus delitos», afirmó Carolina Leitao, subsecretaria de Prevención del Delito. Este comentario resalta la necesidad de que las medidas de seguridad también sean dinámicas, respondiendo a las tendencias actuales y futuras en el crimen.
Las nuevas medidas de seguridad para cajeros automáticos son un paso proactivo en la lucha contra el crimen organizado. Al fortalecer la infraestructura y las regulaciones de seguridad asociadas a los cajeros, se busca crear un entorno más seguro para los usuarios y reducir las oportunidades para los delincuentes. A medida que se implementan estas nuevas normas, se espera que la cooperación entre el sector público y privado continúe expandiéndose, contribuyendo así a la estabilidad del sistema financiero y la confianza de los ciudadanos en el uso de cajeros automáticos.








