El informe reciente de Randstad revela que, a pesar del crecimiento constante en el empleo en Chile, este avance no es suficiente para satisfacer la demanda de nuevas incorporaciones al mercado laboral. Según datos del Instituto Nacional de Estadísticas (INE), la tasa de desempleo alcanzó el 9,4% durante el trimestre de abril a junio, lo que representa un incremento de 0,5 puntos porcentuales en comparación con el año anterior. Este panorama destaca la preocupante brecha entre el aumento de la fuerza laboral, que creció un 1,5%, y el número de empleos generados, que solo incrementó un 0,9% en el mismo período.
Natalia Zúñiga, directora de Comunicaciones y Marketing de Randstad, enfatiza que aunque el mercado laboral sigue creando empleos, se enfrenta a un desafío significativo: la capacidad de este mercado para absorber a todos aquellos que buscan empleo. «Las cifras muestran que el mercado laboral continúa generando empleo, pero no con la velocidad suficiente para responder al aumento de personas que ingresan o regresan a buscar trabajo», señala. Esta situación culmina en un aumento en el trabajo independiente y la informalidad, reflejando una creciente inestabilidad para los trabajadores.
El trabajo por cuenta propia ha visto un crecimiento notable del 8,6%, mientras que la tasa de informalidad ha alcanzado el 27%, un aumento de un punto porcentual en comparación con el año pasado. El informe sugiere que cuando el mercado formal no absorbe a todos los trabajadores disponibles, muchas personas se ven forzadas a buscar alternativas laborales informales o independientes como forma de generar ingresos. La preocupación radica en que estos empleos informales a menudo carecen de la estabilidad y las oportunidades de desarrollo que brinda el empleo formal, lo que pone en riesgo la seguridad laboral de sus trabajadores.
Adicionalmente, la cifra de personas desempleadas ha crecido un 7,7% durante los últimos doce meses, abarcando tanto a quienes han perdido su empleo como a aquellos que buscan trabajo por primera vez. Complementando esta tendencia, las horas efectivamente trabajadas han presentado una leve disminución, alcanzando un promedio de 36,7 horas semanales. Esto sugiere que el mercado laboral chileno aún no ha recuperado completamente su dinamismo, lo cual es preocupante no solo para los desempleados, sino también para la economía en general.
Finalmente, Randstad advierte que el enfoque debe ir más allá de la cantidad de empleos creados; se debe priorizar la calidad de estos empleos. A pesar de que sectores como transporte, servicios administrativos y salud continúan generando puestos de trabajo, es fundamental que estos ofrezcan estabilidad y estén en consonancia con las nuevas competencias demandadas por las empresas. «La capacitación y desarrollo de habilidades son cruciales para mejorar la empleabilidad y cerrar las brechas existentes en el mercado laboral», concluye Zúñiga, subrayando la necesidad de un cambio estructural que favorezca un crecimiento económico inclusivo.







