Jueves 20 de junio de 2024
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Potenciar el ecosistema innovador minero será clave para diversificar nuestra economía

Como país y región minera, estamos en un punto de inflexión.

Si bien las proyecciones que realizan entidades como el Banco Mundial apuntan a un aumento considerable en la demanda de minerales como el cobre por la transición energética, que alcanzaría las 33,5 millones de toneladas a 2030 de acuerdo a estimaciones del CRU, la producción nacional crecería en torno al 2% anual, en el escenario más optimista, de aquí a fines de esta década.

El mundo necesita más minería, lo que es una oportunidad para nuestro país y en especial para nuestra región. Esta mayor demanda no solo empujará a la industria minera, sino que también a todo el ecosistema innovador minero, donde la academia, los centros de pilotaje, el sector público -donde Corfo es un actor clave-, los proveedores y en donde, además, las empresas mineras juegan un rol fundamental para consolidar a la industria METS.

¿Cómo podemos potenciar este ecosistema?

Actualmente, Chile invierte solo un 0,34% del PIB en Investigación, Desarrollo e Innovación, muy por detrás del promedio de los países miembros de la OCDE, donde esta inversión alcanza el 2,48%. En el caso de la minería, estamos frente a un sector económico que tiene el gasto promedio más alto en I+D+i, pero este equivale al 0,13% del PIB Minero, de acuerdo a estimaciones de Cochilco. Por ello, necesitamos mayor inversión en innovación, potenciando así la generación de conocimiento local; lo que nos permitirá una relación armónica en los territorios mineros.

Solo este sector reúne a más 8.000 empresas proveedoras con un alto interés por innovar, pero que muchas veces se encuentran con dificultades para probar sus tecnologías, o no cuentan con la validación de terceros para demostrar que las soluciones que plantean son una buena inversión para la minería. Es aquí que los centros de pilotaje son un aliado para el escalamiento de la innovación, al contar con expertos para realizar dichas validaciones. Sin embargo, se necesitan más espacios para probar estas tecnologías, que repliquen las condiciones de una faena real, por lo que las alianzas con el sector minero son claves.

Esto toma especial relevancia considerando los desafíos que tiene el sector para convertirse en una industria de clase mundial, 4.0 y sostenible, que requiere invertir en I+D+i para resolver los desafíos que enfrenta en materia desempeño ambiental, productividad, optimización de procesos y seguridad. Esto beneficiará a la diversificación de nuestra economía y exportar no solo minerales, sino que también conocimiento e innovación en torno a la minería.