El precio del cobre ha alcanzado un máximo histórico de **US$ 6,29 la libra**, lo que señala un cambio significativo en el panorama del mercado internacional. Este incremento es impulsado por una serie de factores que han generado restricciones en la oferta, junto con riesgos operacionales que han limitado la disponibilidad efectiva del metal. Daniel Mas, biministro de Economía y Minería, manifestó que este récord en el precio representa una excelente noticia para la economía chilena, orientada a fomentar inversiones y dinamizar la industria minera, fundamental para la proyección del crecimiento en el país.
Mas subrayó que estos altos precios, observados desde principios de este año, son indicativos de una tensión creciente entre la oferta y la demanda. El biministro prevé que esto se traducirá en una recaudación tributaria mayor, lo que podría tener un efecto multiplicador en el empleo y el progreso social en Chile. Además, destacó que el gobierno tiene una cartera de inversiones superior a **US$ 100 mil millones**, proyectando un desarrollo robusto a través de una regulación más eficiente y agilizadora de permisos, en vistas a la reactivación económica del país.
Por su parte, Claudia Rodríguez, vicepresidenta ejecutiva (s) de Cochilco, señaló que el mercado está viendo una serie de desafíos que están tensionando el suministro global del cobre. Entre los factores destacados está la lenta recuperación de la mina Grasberg en Indonesia y la caída de la producción en Chile durante el primer trimestre de 2026. Esta reducción es particularmente significativa, ya que Chile se posiciona como el principal productor de cobre en el mundo, lo que genera preocupaciones sobre la capacidad operativa global para satisfacer una demanda constante.
Rodríguez también mencionó que las tensiones logísticas en el Estrecho de Ormuz y la escasez de ácido sulfúrico están afectando gravemente las operaciones mineras. Este último es esencial para los procesos de lixiviación y SX-EW, lo que complica aún más la continuidad de la producción. La situación actual ha dado lugar a un déficit en la cadena de suministro de concentrados, lo que se traduce en TC/RC en niveles negativos y pone de manifiesto la feroz competencia entre las fundiciones por los materiales disponibles.
Además, la constatación de una mayor fragilidad en la base productiva global ha generado preocupación entre los actores del sector. La proyección de normalización de la mina Grasberg se ha postergado hasta 2028, y la interacción de todos estos factores ha elevado la percepción de riesgo sobre la continuidad de la operación de distintos procesos industriales. Es un momento crítico para la minería chilena y el mercado global del cobre, donde cada elemento del engranaje afecta la estabilidad y respuesta del sector.








