En 2024, las solicitudes de protección internacional de patentes bajo el Tratado de Cooperación en Materia de Patentes (PCT) han experimentado un incremento del 2,6 % en comparación con el año anterior, marcando una tendencia positiva en la internacionalización de los inventos chilenos. Este crecimiento es reflejo del creciente interés de creadores e inventores en Chile por utilizar herramientas jurídicas que les permitan acceder a múltiples mercados mediante una única solicitud. Desde su adhesión al PCT en 2009, Chile ha venido aprovechando las ventajas que ofrece este tratado, que simplifica los procesos de solicitud en hasta 158 países, facilitando el ingreso de innovaciones al mercado global.
El Instituto Nacional de Propiedad Industrial (INAPI) juega un papel central en la administración del sistema PCT en Chile, actuando como Administradora de Búsqueda Internacional. Esta entidad se encarga de emitir informes técnicos que son fundamentales para determinar la patentabilidad de las invenciones. La colaboración de INAPI en el proceso de solicitudes no solo fortalece la protección de la propiedad intelectual, sino que también dota a los inventores de un respaldo técnico que puede facilitar la transferencia tecnológica y atraer inversiones extranjeras hacia Chile.
La implementación del PCT ha tenido un impacto significativo en el ecosistema de innovación y negocios de Chile en los últimos 16 años. Según el abogado Manuel Salazar del estudio jurídico Ruiz Salazar, este sistema permite a los emprendedores acceder a varios mercados a través de una solicitud internacional, que extiende el tiempo de tramitación a alrededor de 30 meses. Este tiempo adicional es crucial, ya que brinda a los inventores la oportunidad de buscar inversores, validar sus creaciones y planificar su expansión internacional de manera más efectiva.
Durante el año 2024, las cifras de INAPI indican que se superaron las 4.000 solicitudes de protección bajo el PCT, con una notable participación de universidades y personas naturales en el proceso. Este incremento resalta la importancia del sistema, ya que muchos países ofrecen beneficios fiscales y reducciones en tasas para apoyar la entrada de estos solicitantes al sistema. La opinión técnica que proporciona la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI) también se convierte en un activo estratégico, esencial para validar proyectos ante potenciales inversores y socios comerciales.
No obstante, persisten desafíos en la región, ya que no todos los países de América Latina han adoptado el PCT, como es el caso de Argentina, que opera bajo el Convenio de París con plazos más restrictivos. Chile, a pesar de sus avances, aún tiene aspectos que mejorar, como la posibilidad de presentar solicitudes directamente ante la OMPI para evitar la pérdida del requisito de novedad. Según Salazar, es fundamental que Chile se alinee con los estándares internacionales del PCT, reforzando así la protección de sus inventores y promoviendo un entorno más favorable para la innovación y la inversión.








