En marzo de 2026, solo el 9% de los contratos en Chile contemplaban jornadas de 42 horas semanales, una cifra que se disparó al 40% en abril del mismo año, mes en el cual comenzó a regir el segundo hito de la Ley 40 Horas. Este drástico aumento, recogido en un análisis elaborado por Buk, plataforma de gestión de personas y finanzas, revela que las empresas continúan adoptando cambios laborales de forma reactiva, evidenciando que su ajuste solo se produce cuando la adaptación se convierte en un requisito legal. Este patrón, que se reitera con respecto al primer hito de la ley, indica una falta de anticipación en la implementación de jornadas laborales reducidas en el sector empresarial chileno.
Santiago, 22 de mayo de 2026.- El estudio, que abarca más de 11.100 empresas y cerca de 400.000 contratos mensuales, mostró que el cumplimiento de la jornada laboral de 42 horas fue bajo hasta el momento previo a su exigencia legal. En concreto, en marzo de 2024, solo el 6% de los contratos contemplaba jornadas de 44 horas, mientras que al mes siguiente, esta cifra aumentó al 30%. La directora de Investigación de Buk, Lesley Warren, destacó que la anticipación por parte de las empresas es un fenómeno menor, poniendo de manifiesto que el calendario legal es el principal motor detrás de estas modificaciones en las jornadas laborales.
Al analizar el comportamiento de las empresas según su tamaño, se observa que las grandes organizaciones son las que más aceleran su cumplimiento una vez que se vuelven obligatorias las reducciones. En abril de 2026, las grandes empresas alcanzaron un 57% de implementación de jornadas de 42 horas o menos, en comparación con el 53% de las micro y pequeñas empresas, y el 52,7% de las medianas. Este patrón consistente sugiere que, aunque las micro y pequeñas empresas presentan un leve adelanto en la adaptación a la nueva normativa, las grandes compañías tienen una capacidad de reacción más intensa ante la obligatoriedad.
La respuesta por sectores económicos varía significativamente. En abril de 2026, el sector de Alojamiento y Servicio de Comidas se posicionó a la cabeza con un 65,6% de los trabajadores en jornadas de 42 horas o menos. En contraste, la Industria manufacturera mostró el menor cumplimiento, alcanzando solo el 39%. Este dato indica que las estructuras productivas más rígidas, como las de la industria manufacturera, enfrentan mayores retos para reestructurar las jornadas laborales, lo que podría tener implicaciones en la competitividad de dichas empresas.
Finalmente, el análisis también evalúa la evolución de las horas extra en el contexto de la nueva ley. Desde el primer hito, la proporción de trabajadores que realiza horas extra ha aumentando del 20,9% al 24,2%. Aunque el promedio de horas extras por trabajador muestra un cambio marginal, hacia finales de 2025, se observa un aumento gradual en el número de horas extra trabajadas. Este fenómeno implica un alza en los costos laborales, dado que las horas extra generan un costo adicional sobre el salario regular, lo que podría tener un impacto desproporcionado en empresas con márgenes operacionales ajustados.








