Reducción del impuesto de Primera Categoría y su impacto en 2023

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La reciente aprobación en el Senado del Proyecto de Ley de Reconstrucción Nacional y Desarrollo Económico y Social, conocido como la Megarreforma, ha generado un importante debate en el ámbito empresarial, especialmente por la reducción gradual del impuesto de Primera Categoría, que pasará del 27% al 23% hacia 2029. Si bien esta rebaja es un aspecto relevante, especialistas advierten que es solo uno de varios cambios significativos que empresas deben considerar. Los expertos sugieren que el plan es amplio y que las organizaciones deben realizar un análisis exhaustivo de cómo los distintos elementos de la reforma pueden impactar en su operación y situación financiera a largo plazo.

Según Camila Belmar, Supervisora Tributaria de Auditeris, es vital que las empresas no se enfoquen únicamente en la disminución del impuesto, sino que evalúen el contexto completo de la reforma. «Una reducción en la tasa del impuesto corporativo no necesariamente implica que todas las empresas pagarán menos impuestos. El impacto real dependerá de cómo se estructure la reforma y cómo cada organización planifique sus decisiones financieras con antelación», afirma Belmar. Este enfoque proactivo es crucial para maximizar los beneficios que la reforma puede ofrecer.

Belmar ha identificado al menos seis áreas críticas que deben ser evaluadas por las empresas. Entre ellas se destaca el fin gradual de la restitución del crédito impositivo, que permitirá a las empresas del régimen 14A Semi Integrado crear políticas de dividendos más eficientes. Asimismo, el nuevo Impuesto Sustitutivo sobre Utilidades Históricas (ISFUT) ofrece una ventana voluntaria para aplicar una tasa única del 10% sobre ciertos saldos históricos, lo que representa una oportunidad que requiere una identificación anticipada de los saldos elegibles.

Otro de los puntos sobresalientes de la Megarreforma es la introducción de créditos tributarios para alentar la exportación de servicios y la economía digital, así como la posibilidad de saneamiento de deudas fiscales y municipales con importantes condonaciones. Además, se contempla una rebaja transitoria en el impuesto a las donaciones y se reabre la ventana para la repatriación de capitales. Cada uno de estos elementos presenta oportunidades únicas que demandan un análisis cuidadoso y un diagnóstico claro por parte de las empresas, ante la inminente implementación de las nuevas normativas.

Finalmente, los expertos reiteran la importancia de no apresurarse en modificar estructuras societarias o planes de inversión. Lo ideal es utilizar este período previo a la promulgación definitiva del texto para realizar una revisión profunda de la situación tributaria actual y plantear diversos escenarios. «Aquellas empresas que comiencen hoy a evaluar sus opciones estarán mejor equipadas para adaptarse a las nuevas realidades cuando la ley entre en vigencia. La clave es planificar estratégicamente con información y certidumbre», concluye Belmar, subrayando la necesidad de un enfoque proactivo y bien fundamentado en la toma de decisiones empresariales.