Loreto Seguel, presidenta ejecutiva del Consejo del Salmón, ha hecho un ferviente llamado a revitalizar la industria salmonicultora en Chile, que ocupa el segundo lugar en exportaciones después del cobre. En un contexto donde el crecimiento del salmón presenta signos de estancamiento, Seguel destacó la necesidad imperiosa de establecer una política de Estado que favorezca su desarrollo. «El salmón ha enfrentado un crecimiento débil, apenas un 3% en los últimos años, lo que nos obliga a reflexionar sobre la dirección de nuestra industria y a implementar cambios significativos», comentó. Su advertencia resuena especialmente, dado que la falta de un marco claro para la salmonicultura puede poner en riesgo su liderazgo en el mercado internacional.
Durante el primer semestre de 2025, el escenario de las exportaciones de salmón chileno ha sido preocupante. Los datos del Servicio Nacional de Aduanas revelan una caída del 1.5% en comparación con el año anterior, lo que plantea interrogantes sobre la competitividad del sector. Aunque el valor por exportaciones aumentó un 3%, alcanzando los US $3.086 millones, las cifras globales son desalentadoras. El volumen de salmón exportado se redujo a 361 mil toneladas, consolidando una tendencia negativa que ya se mantiene durante dos años consecutivos. «Es fundamental interpretar esta tendencia como una señal de alerta para el desarrollo sustentable de nuestra industria», añadió Seguel.
Un aspecto destacado del informe sobre las exportaciones es el papel del salmón atlántico, que representa el 68.9% de las exportaciones chilenas, mostrando cierta estabilidad en comparación con el mismo periodo del año anterior. Sin embargo, el salmón coho experimentó una caída del 5.2%, impulsada principalmente por la disminución de envíos a Japón, lo que subraya la vulnerabilidad de las exportaciones ante la dinámica de los mercados internacionales. A pesar de este desafío, destinos como Estados Unidos y Brasil han mostrado incrementos en las importaciones de salmón chileno, consolidándose como los principales mercados para este producto, aunque aún lejos de los niveles de 2022.
El Consejo del Salmón, que agrupa a cinco de las compañías más influyentes en la industria, trabaja incansablemente por una salmonicultura que no solo sea competitiva, sino también sostenible. Seguel enfatiza que el trabajo colaborativo entre el sector público y privado es clave para fortalecer la presencia de Chile en el mercado global. «Debemos proyectar a Chile como un líder responsable en salmonicultura, capaz de proporcionar productos de calidad que cumplan con los estándares internacionales más exigentes», aseveró, reiterando la necesidad de un enfoque estratégico en el desarrollo del sector.
A medida que Chile busca diversificar y fortalecer su economía más allá del cobre, el llamado de Loreto Seguel es claro: se requiere una visión compartida y robusta que permita a la industria salmonicultora consolidarse y crecer en el futuro. La implementación de políticas adecuadas y el compromiso de todas las partes interesadas pueden determinar el éxito de esta industria clave para el país. Con estos esfuerzos, el salmón chileno no solo tiene la oportunidad de estabilizarse, sino de liderar nuevamente en el competido mercado de productos del mar.








