La tasa de ocupación informal en el país durante el primer trimestre de 2026 se estableció en un 26,5%, lo que representa un incremento de 0,7 puntos porcentuales en comparación con el mismo período del año anterior. Esta información es parte de la última edición del Boletín de Informalidad Laboral, elaborado y publicado por el Instituto Nacional de Estadísticas (INE). Este aumento refleja una dinámica laboral compleja, donde una mayor proporción de la fuerza laboral se encuentra en situaciones de inseguridad y precariedad laboral, afectando así sus derechos y el acceso a beneficios sociales.
En términos absolutos, la población ocupada informal alcanzó la cifra de 2.498.665 personas, lo que implica un crecimiento del 3,2% en comparación con el año anterior. Analizando este panorama por género, se observa que tanto hombres como mujeres han contribuido al aumento, con un crecimiento del 2,5% para los hombres y un notable 4,1% para las mujeres. Esta tendencia sugiere que las mujeres podrían estar accediendo a más oportunidades laborales en sectores informales, lo que sin embargo no necesariamente garantiza estabilidad o mejores condiciones de trabajo.
Los datos también delinean diferencias significativas entre grupos de edad, con los tramos de 45 a 54 años y de 65 años o más mostrando aumentos de 7,7% y 7,8%, respectivamente. Esto podría indicar que las personas mayores están encontrando en el trabajo informal una alternativa ante la falta de oportunidades formales o el retiro anticipado de opciones laborales. En contraste, el crecimiento más acentuado en el sector informal proviene de áreas como comercio, donde se registró un crecimiento del 7,9%, así como de industrias manufactureras y transporte.
Por otro lado, los cambios en el grupo ocupacional son reveladores, con un aumento general del 3,2% en la población ocupada informal, impulsado principalmente por ocupaciones elementales que crecieron un 5,9%. A su vez, el impacto del empleo asalariado también fue significativo, con las personas asalariadas privadas y públicas mostrando incrementos de 10,7% y 12,5% respectivamente, lo que pone de relieve cómo el trabajo informal se ha estado expandiendo en estas categorías, a pesar de la disminución de trabajadores por cuenta propia.
Esta situación plantea interrogantes sobre las condiciones del trabajo informal, cuyas características incluyen la carencia de derechos laborales y de seguridad social. Aquellas personas que son consideradas ocupadas informales son aquellas que laboran como dependientes sin acceso a beneficios estatales o que realizan trabajos independientes en el sector informal. Las cifras expuestas en el Boletín de Informalidad Laboral subrayan la necesidad de políticas efectivas que ayuden a incorporar a esta parte significativa de la fuerza laboral en un sistema laboral más formal y seguro.







