La cifra de fallecidos por el devastador doble terremoto que azotó Venezuela el pasado miércoles ha alcanzado la alarmante cifra de 1,719, mientras que los heridos han ascendido a 5,034, según lo informado por el presidente del Parlamento, Jorge Rodríguez. Durante un comunicado emitido en el canal estatal Venezolana de Televisión (VTV), Rodríguez enfatizó la gravedad de la situación, señalando que aún no se tiene un registro claro de cuántas personas están desaparecidas. Este desastre, que ha dejado a miles de venezolanos en la incertidumbre, ha desatado una ola de preocupación en la población, que no ha dejado de sentir las réplicas, siendo la más reciente de magnitud 4.2, aunque el Servicio Geológico de Estados Unidos lo califica como un impacto de 4.6.
Los terremotos, cuyos epicentros fueron de magnitud 7.2 y 7.5, no solo han causado una tragedia humana, sino que también han llevado a una crisis de infraestructura severa. De acuerdo con las cifras proporcionadas, hay un total de 15,866 personas damnificadas y 855 edificios han reportado daños significativos, de los cuales 189 han colapsado completamente. Este doble terremoto se ha convertido en el más mortífero en la historia reciente del país, superando al sismo de 1967 que dejó 245 muertos y miles de heridos en la zona metropolitana de Caracas.
La región más devastada por los movimientos sísmicos ha sido La Guaira, una zona costera que ha vivido desastres naturales anteriormente, incluido un deslave trágico en 1999 que causó miles de muertes. En respuesta a la crisis actual, el presidente del Parlamento ha anunciado la habilitación de 15 refugios grandes y varios más en escuelas para albergar a los afectados en La Guaira, así como 50 campamentos provisionales en Caracas. La rapidez con la que se están estableciendo estos centros es crucial para proporcionar asistencia inmediata a quienes han perdido sus hogares.
El domingo, la presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, anunció la formación de una comisión para inspeccionar las viviendas afectadas por los terremotos, con el objetivo de evaluar los daños y organizar la respuesta adecuada. Además, se ha ampliado la suspensión de clases por una semana en un intento por proteger a los estudiantes y la comunidad escolar mientras se continúa evaluando la situación. La respuesta del gobierno se centra en la reconstrucción y en ofrecer alivio a las comunidades más impactadas, aunque muchos críticos han señalado que la ayuda ha llegado con retrasos significativos.
Los esfuerzos de búsqueda y rescate continúan, tanto por parte de equipos nacionales como internacionales, quienes trabajan incansablemente para localizar sobrevivientes entre los escombros. Sin embargo, muchos residentes de La Guaira han expresado su frustración ante la tardanza en la llegada de ayuda humanitaria a sus sectores, lo que ha alimentado una creciente angustia en la población afectada. La situación sigue siendo crítica y se requieren acciones inmediatas por parte de las autoridades para mitigar el sufrimiento de los damnificados.








