El Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) ha confirmado este sábado que un proyectil ha impactado cerca de las instalaciones de la central nuclear de Bushehr, ubicada en el suroeste de Irán. Este incidente ha dejado como resultado la muerte de un miembro del personal de protección de la planta y ha causado daños en un edificio de la instalación. Sin embargo, el OIEA ha señalado que no se han registrado fugas radiactivas tras el ataque, lo que tranquiliza, en cierta medida, a la comunidad internacional frente a un posible desastre nuclear.
En un comunicado oficial, el OIEA indicó que había recibido información de las autoridades iraníes sobre este ataque, que representa el cuarto perpetrado contra la central desde que comenzara el conflicto entre Estados Unidos e Israel y la República Islámica el 28 de febrero. Este incremento en los ataques ha planteado serias preocupaciones sobre la seguridad de las instalaciones nucleares iraníes y la protección no solo de la infraestructura, sino también de las vidas humanas que operan en ella.
El director general del OIEA, Rafael Grossi, expresó su profunda preocupación por el asalto, instando a que «las centrales nucleares o las zonas aledañas, que pueden contener equipos de seguridad vitales, nunca deben ser atacadas.» Esta declaración subraya la importancia de mantener la integridad de estas instalaciones, que son fundamentales no solo para Irán, sino para la estabilidad regional y global, especialmente en un contexto de tensiones internacionales crecientes.
De acuerdo con la reciente información proporcionada por Rosatom, la agencia atómica rusa, se prevé que se solicite un alto el fuego en Irán para facilitar la evacuación de casi todo el personal de la central nuclear de Bushehr la próxima semana. Alexéi Lijachov, el jefe de la agencia, indicó que hasta 200 personas, incluida una cantidad significativa de ciudadanos rusos, se encuentran en la planta, lo que constituye un importante desafío humanitario en medio del conflicto armado.
Con la evacuación de más de 400 personas en tres grupos previos, la situación se torna cada vez más crítica. Desde que comenzó la guerra, tanto Israel como Estados Unidos han intensificado sus bombardeos contra el programa nuclear iraní, generando un clima de inestabilidad que no solo afecta a la región, sino que también plantea riesgos para la seguridad nuclear internacional. El OIEA, así como otras organizaciones globales, continuarán monitoreando de cerca esta situación volátil.








