Cadena de Frío: La Nueva Clave para la Agroexportación en Chile

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En medio de una serie de sistemas frontales que afectan a Chile, la atención se ha centrado en las dificultades que enfrentan las carreteras, los puertos congestionados y los retrasos en la distribución. Sin embargo, según Lucas Ballivián, gerente general de Emergent Cold LatAm en Chile, el verdadero reto para la industria agroexportadora inicia mucho antes de que estos problemas logísticos se presenten. La cuestión crucial ya no es únicamente el traslado eficiente de la carga, sino cómo asegurar el valor de los productos alimenticios ante condiciones adversas. Este enfoque es especialmente relevante en el contexto de la reciente aprobación de la Política Nacional Logística Portuaria, que busca modernizar el sistema logístico del país para hacerlo más robusto y capaz de enfrentar contingencias.

La importancia de salvaguardar la calidad de los alimentos se torna vital conforme Chile avanza hacia un pronóstico de exportaciones récord de US$24.742 millones en alimentos para el año 2025, de acuerdo con ProChile. Bajo esta nueva realidad, es evidente que la infraestructura logística, que en el pasado no siempre recibió la atención que merece, debe revaluarse. Ballivián destaca que el rol de los almacenes portuarios ha cambiado drásticamente; ya no se trata simplemente de un espacio para almacenar mercancías, sino de un elemento crucial para garantizar la continuidad de la cadena de frío, esencial para mantener la calidad del alimento hasta su destino final.

Además de mejorar la eficiencia logística, la introducción de tecnologías avanzadas ha transformado la forma en que se gestiona la cadena de suministro. La implementación de monitoreo permanente y sistemas de trazabilidad permite a las empresas anticipar y mitigar desviaciones que podrían comprometer un envío. El enfoque ya no reside solamente en la cantidad de producción o en la velocidad de movilización; la verdadera ventaja competitiva radica en preservar la calidad del producto durante todo el proceso de distribución. Esta transición hacia un modelo más integrado pone de manifiesto la necesidad de repensar cómo se entiende el valor de los alimentos en el ámbito de la agroexportación.

El desafío de asegurar la calidad de los productos no solo concierne a las exportaciones, sino también a la distribución doméstica. A medida que los consumidores exigen mayores estándares de frescura y calidad, la logística interna es igualmente fundamental para garantizar que los alimentos lleguen a los puntos de venta, restaurantes y canales tradicionales en óptimas condiciones. La gestión eficaz de la cadena de suministro dentro de Chile revelará nuevas oportunidades para el crecimiento del sector agroexportador, creando un vínculo directo entre la disponibilidad de productos y la satisfacción del consumidor.

Finalmente, Ballivián hace hincapié en que la industria agroexportadora debe avanzar hacia un modelo que priorice el cuidado del alimento hasta su destino final. Con un mercado que no solo busca cantidad, sino también calidad, la competitividad del sector dependerá de la implementación de una red logística sólida que proteja cada producto en su trayectoria. La industria necesita adecuarse a estas nuevas expectativas para no solo sobrevivir, sino también prosperar en un entorno cada vez más exigente, asegurando que los alimentos que salen de Chile sean sinónimo de calidad y confiabilidad tanto en el mercado local como en el internacional.