El Congreso Expomin 2025 se ha erigido como un importante foro de debate sobre el futuro de la minería en un contexto global cada vez más marcado por el proteccionismo y la incertidumbre. En su última jornada, un panel moderado por Jorge Sahd, director del Centro de Estudios Internacionales de la Pontificia Universidad Católica, centró la discusión en los efectos del conflicto comercial entre China y Estados Unidos, dos de los principales socios comerciales de Chile. Este escenario ha generado preocupaciones sobre posibles alzas arancelarias que podrían impactar negativamente en el sector del cobre, un mineral vital para la economía nacional. En este sentido, Sahd enfatizó que la incertidumbre se ha convertido en la nueva realidad que enfrentan las empresas chilenas, obligándolas a adaptarse a los cambios constantes del mercado global.
Susana Jiménez, presidenta de la Confederación de la Producción y el Comercio (CPC), abordó el delicado papel que juega Chile como país pequeño, pero estratégico en el comercio mundial. Reconoció que, aunque la nación posee ciertas ventajas, también enfrenta desventajas al tener que alinearse con las dinámicas de las potencias en conflicto. Su análisis se centró en los impactos que han tenido las recientes tensiones comerciales y las alzas arancelarias, subrayando la necesidad urgente de implementar medidas que propicien el crecimiento económico, tales como la modernización del Estado y el aumento de la competitividad en el sector productivo. Dicha modernización se plantea como un pilar fundamental para que Chile pueda salir a flote en tiempos de crisis.
Joaquín Villarino, presidente ejecutivo del Consejo Minero, compartió una visión pragmática respecto a los desafíos que enfrenta la industria minera chilena. Argumentó que la dependencia del país frente a las potencias en conflicto exige una postura de neutralidad lo más amplia posible, sugiriendo que la nación debería explorar nuevas oportunidades en mercados emergentes como India. Villarino resaltó que el enfoque debe estar en consolidar a Chile como un proveedor fiable de minerales estratégicos, evitando distraer energías en cuestiones que escapan de su control. Esta perspectiva refuerza la necesidad de que el país mantenga su liderazgo en la producción de cobre, esencial para la transición energética mundial.
Desde la perspectiva de la International Copper Association (ICA), su presidente y CEO, Juan Ignacio Díaz, subrayó la importancia del cobre en la conversación global actual, especialmente en el marco de la transición energética. Díaz destacó que a medida que las potencias se esfuerzan por asegurar el acceso a minerales críticos, no solo está en juego la competencia por costos, sino también la sostenibilidad de estas materias primas. Este cambio hacia una producción más verde y sostenible plantea un doble desafío: aumentar la producción minera de manera responsable en un entorno lleno de incertidumbres. El llamado es claro, no solo se trata de producir más, sino de hacerlo de una forma que sustente el medio ambiente y las comunidades que dependen de la minería.
El panel también contempló la participación de Vikram Mansharamani, economista y experto en tendencias, quien hizo hincapié en las implicaciones que conlleva para Chile tomar partido en el conflicto comercial. Mansharamani sugirió que el país podría mantener una postura neutral en términos de inversiones, una estrategia que podría beneficiarle en el mediano y largo plazo. Dado que el cobre es clave para la industrialización a nivel mundial, la posición de Chile como el principal productor de este mineral presenta una oportunidad valiosa, sobre todo cuando surgen tensiones por el acceso a recursos esenciales. Con las proyecciones de la transición energética y la creciente demanda de cobre, el rol de Chile podría fortalecerse, aunque esto dependerá en gran medida de las decisiones políticas y económicas que tome el país en un futuro cercano.








