El dólar cerró este miércoles en Chile cerca de los $888, experimentando una caída significativa de aproximadamente $8, lo que representa una disminución del 0,9%. Este comportamiento se produjo en un contexto donde el peso chileno se mostró notablemente fortalecido, impulsado por un nuevo máximo histórico en el precio del cobre. El metal rojo, que subió un 0,77% hasta alcanzar los US$6,68 la libra, fue el principal motor detrás de la baja del tipo de cambio, enfatizando la estrecha relación entre el rendimiento de la moneda local y los precios de este recurso natural.
La reciente subida del cobre se atribuye a una combinación de factores estructurales, entre los que destaca la creciente demanda vinculada a tecnologías emergentes como la inteligencia artificial, así como la expansión de centros de datos y redes eléctricas. Además, se ha observado un creciente interés en las energías renovables, lo que ha amplificado la necesidad de este metal en diversas aplicaciones industriales. Este impulso de demanda se ve complementado por señales de resiliencia en la actividad industrial de China, un actor clave en el consumo global de cobre.
Otro de los factores que ha contribuido a la fortaleza del precio del cobre son los riesgos asociados a la oferta. La menor disponibilidad de ácido sulfúrico, un insumo crucial para el proceso de refinación del cobre, ha llevado al mercado a anticipar condiciones más ajustadas para la producción global. Este escenario de oferta restringida, junto con la alta demanda, ha creado un entorno favorable para el metal rojo, en contraposición con la ligera presión ejercida por el fortalecimiento del dólar a nivel internacional.
En el ámbito internacional, el Índice del Dólar se incrementó cerca de un 0,23%, situándose en 98,20 puntos. Este avance se produjo tras la publicación de datos de inflación mayorista en Estados Unidos que sorprendieron al alza, con un aumento del Índice de Precios al Productor (PPI) de 1,4% mensual en abril, muy por encima de la proyección de 0,5%. Estos números refuerzan la percepción de que la Reserva Federal podría mantener mayores tasas de interés por un período prolongado, lo que generalmente impacta en la fuerza del dólar.
A pesar del impulso inicial del dólar global, tras la apertura de la sesión en Estados Unidos, este moderó parte de su avance, contribuyendo adicionalmente a la caída del tipo de cambio local. En resumen, el significativo descenso del dólar en Chile se debió a la priorización del efecto positivo del cobre en máximos históricos, mientras que las presiones externas del dólar internacional se mantuvieron contenidas durante la jornada, lo que favoreció al peso chileno y realzó la importancia del contexto de los commodities en el desempeño de las monedas.








