El año 2026 se perfila como un período crucial para el comercio exterior chileno, con proyecciones de crecimiento económico que oscilan entre el 2% y 2,4%. A medida que las exportaciones superan los 76.900 millones de dólares, la necesidad de una planificación estratégica se vuelve más apremiante que nunca. Según un análisis de Interborders, tanto los exportadores experimentados como aquellos que recién se inician en los mercados internacionales deben considerar aspectos fundamentales a la hora de proyectar sus operaciones para el año. El respaldo de un ecosistema logístico en transformación y los resultados alentadores en sectores como la minería y la agroindustria, abren un abanico de oportunidades que requieren ser gestionadas con astucia y previsión.
La planificación desde el primer trimestre se convierte en una prioridad para los exportadores que quieren asegurar su éxito en un entorno logístico marcado por constantes cambios. Los obstáculos como las variaciones en la capacidad de carga, los ajustes en las rutas de transporte y las fluctuaciones en los costos exigen una anticipación que permita definir volúmenes de envío y mercados prioritarios. Al establecer puertos de salida convenientes y elegir las modalidades de transporte adecuadas, se puede optimizar el flujo logístico, reduciendo riesgos y garantizando la competitividad ante eventos pico.
Los cambios normativos y regulatorios que entran en vigor en 2026 también impactan significativamente en la logística del comercio exterior. La nueva Ley de Cabotaje permitirá que buques extranjeros realicen transporte interno en Chile, lo que modificará la dinámica del sector logístico y podría influir en los costos de operación. Además, la profundización de la digitalización aduanera requiere que las empresas manejen adecuadamente una serie de certificados y normativas específicas para cada destino. Sin una coordinación eficiente entre la información comercial y aduanera, se corren el riesgo de enfrentar demoras y costos adicionales que podrían comprometer la rentabilidad de las operaciones.
La logística ha dejado de ser considerada simplemente como un costo adicional para convertirse en un elemento estratégico del negocio. Actualmente, los exportadores valoran la previsibilidad y la capacidad de respuesta en su cadena de suministro. En este contexto, la correcta gestión de la logística nacional y del almacenamiento, así como la adecuada preparación de las mercancías, son esenciales para asegurar que los productos lleguen a su destino final en óptimas condiciones y dentro de los plazos establecidos. Estas consideraciones son especialmente críticas en sectores sensibles como la alimentación, la minería y otras industrias que exigen altos estándares de calidad.
Ante la creciente complejidad del entorno exportador, es vital para las empresas contar con aliados logísticos que ofrezcan una visión integral de su operación. Interborders se posiciona como un partner capaz de gestionar toda la cadena logística, adaptándose a los requerimientos específicos de cada cliente. Su enfoque radica en la integración de múltiples modos de transporte y la coordinación constante entre operaciones, vital para maximizar oportunidades en el comercio exterior. Con la llegada de 2026, es el momento propicio para que los exportadores revisen y ajusten sus estrategias, garantizando así que sus procesos estén alineados con las exigencias del mercado global.








