Factura Electrónica: ¿Cómo Transformó las Finanzas de Chile y las PYMES?

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José Tomás Vial, gerente comercial de Vision Capital, destacó esta semana que se cumple un hito importante en la historia tributaria de Chile: 23 años desde la implementación de la factura electrónica por el Servicio de Impuestos Internos el 2 de septiembre de 2003. Este avance dio inicio a una transformación que ha reconfigurado cómo las empresas registran sus operaciones y acceden a financiamiento. Con esta transición, lo que antes era un proceso engorroso y lleno de vulnerabilidades se ha convertido en una práctica estandarizada y segura, permitiendo a las empresas optimizar sus procesos contables y financieros.

La llegada de la factura electrónica no solo simplificó la contabilidad de las empresas, especialmente de las pequeñas y medianas (pymes), sino que también proporcionó un mejor acceso a liquidez. Vial enfatiza que antes de la digitalización, anticipar una factura a través de factoring era un proceso largo y que requería una gestión exhaustiva de documentación física. La facturación digital ha permitido que estas cuentas por cobrar sean vistas como activos legítimos, lo que ayuda a las pymes a obtener financiamiento de manera más ágil, vital en un contexto donde la continuidad del negocio puede depender de la rapidez con que se gestione la liquidez.

Sin embargo, Vial advierte que no se debe caer en la trampa de pensar que la tecnología ha solucionado todos los problemas de liquidez que enfrentan las pymes. La digitalización ha hecho más eficiente el proceso, pero los desafíos persisten. No todos los pagos se realizan a tiempo y las asimetrías entre empresas grandes y pequeñas persisten, requiriendo un marco legal que apoye un comportamiento de pago responsable, como la Ley de Pago a 30 Días. Así, el gerente de Vision Capital subraya que, aunque la factura electrónica ha facilitado mucho, el cumplimiento efectivo de estas leyes es crucial para que las pymes realmente puedan beneficiarse.

De cara al futuro, Vial propone que el desafío ya no es solo la digitalización, sino también la correcta utilización de la información disponible. Es imperativo avanzar hacia una evaluación más precisa del riesgo crediticio, considerando no solo el tamaño de la pyme, sino también la calidad de sus cuentas por cobrar y la conducta de sus pagadores. Esto permitirá reducir los tiempos de respuesta en la aprobación de financiamiento y ofrecer condiciones más acordes a las realidades del mercado. La adaptabilidad y el análisis de datos se presentan como herramientas clave para construir un sistema financiero más robusto.

Finalmente, Vial afirma que el factoring debería ser visto como una herramienta de planificación financiera, no solo como un recurso para empresas en crisis. Implementado adecuadamente, puede ayudar a las pymes a gestionar sus flujos de caja, responder a un aumento de la demanda o aprovechar oportunidades de crecimiento. En este contexto, es esencial que el ecosistema de facturación electrónica continúe evolucionando y mejorando para fomentar un mercado financiero más competitivo, inclusivo y transparente, donde cada factura sea vista como una vía para la continuidad del negocio y el desarrollo económico del país.