El panorama de la minería y la transición energética en Sudamérica está transformando las cadenas logísticas para la carga líquida, generando inquietudes sobre la capacidad de los puertos chilenos para gestionar esta nueva demanda. Según el análisis de Logística Inteligente (LI), aunque Chile posee una costa extensa y una trayectoria operativa en sus puertos, la infraestructura disponible para nuevos proyectos energéticos es insuficiente. La firma ha estado llevando a cabo evaluaciones para empresas de los sectores minero, energético y químico que buscan establecer nuevas cadenas de suministro para combustibles en la región, lo que pone de manifiesto la necesidad urgente de mejorar y expandir la logística portuaria en el país.
La escasez de infraestructura logística especializada es uno de los puntos críticos identificados por José Sotomayor, gerente general de LI. Muchos de los terminales existentes están relacionados con operaciones industriales consolidada y, por lo tanto, carecen de la flexibilidad necesaria para gestionar nuevos proyectos. El desarrollo de infraestructura adecuada requiere un tiempo considerable debido a los trámites regulatorios y la planificación territorial. Por ejemplo, en la Bahía de Mejillones, que es un importante foco industrial, se ha evidenciado el interés del sector privado por expandir las capacidades de manejo de graneles líquidos; sin embargo, el avance se complica por la burocracia y otros obstáculos como la disponibilidad de terrenos.
La confiabilidad operativa de los puertos es otro factor a considerar. En ciertas áreas del norte de Chile, los episodios de marejadas pueden causar cierres temporales, afectando la logística de naves. La congestión en los terminales durante picos de actividad minera también puede ser un gran desafío. Para los proyectos relacionados con combustibles, donde la continuidad es crucial, elementos como la disponibilidad de espacios y las interrupciones operativas son cuestiones que deben ser priorizadas en la planificación logística. Esto exige que los puertos chilenos trabajen en mejorar su capacidad operativa para garantizar la fluidez de las operaciones.
Comparando la situación con la infraestructura para carga líquida en Brasil, el estudio demuestra que puertos como Santos y Paranaguá manejan complejos logísticos que permiten una integración más eficiente de nuevos proyectos. Estos hubs tienen una infraestructura de almacenamiento extensa y terminales especializados que promueven la rápida implementación de iniciativas logísticas. De acuerdo con los hallazgos, la disponibilidad de infraestructura, más que la distancia, se determina como clave para definir la viabilidad de proyectos energéticos, lo que pone en relieve la necesidad urgente de que Chile mejore su logística portuaria.
A pesar de las limitaciones actuales, LI subraya que Chile tiene ventajas competitivas, como su estabilidad institucional y su cercanía a importantes distritos mineros de la región. Sin embargo, para no desaprovechar oportunidades en sectores como combustibles, químicos o fertilizantes, el país debe priorizar el desarrollo de infraestructura logística específica para la carga líquida. De no hacerlo, podría perder la partida a favor de hubs del Atlántico, que cuentan con un entorno logístico mucho más escalable y ágil. Así, en un contexto donde la logística es fundamental para la competitividad industrial, la capacidad de los puertos chilenos para adaptarse a nuevas exigencias será crucial para definir el futuro de las cadenas de suministro en Sudamérica.








