En el contexto de un mercado globalizado y altamente competitivo, la transición hacia el estándar ISO 20022 para pagos transfronterizos es considerada un imperativo estratégico que puede redefinir las bases del comercio internacional. La adopción de este estándar no solo optimiza la gestión de datos, sino que también permite a las empresas chilenas enfrentar los retos de costos operativos y riesgos asociados con las transacciones internacionales. Chile, cuyo intercambio comercial anual alcanza la impresionante cifra de US$200 mil millones, se posiciona así como uno de los pioneros en América Latina, adoptando el ISO 20022 para mejorar la eficiencia, seguridad y transparencia en los pagos internacionales.
ISO 20022 propone un modelo estandarizado para el intercambio de información financiera, favoreciendo un enfoque más estructurado y enriquecido en comparación con modelos anteriores. Este nuevo lenguaje financiero es fundamental para la automatización y precisión en los pagos, elementos clave que contribuirán a que más del 80% de los pagos transfronterizos de alto valor adopten este estándar en un futuro cercano, según SWIFT. Este cambio no solo promete mejorar la trazabilidad de las transacciones, sino que también se espera que contribuya a la mitigación de riesgos y la reducción de costos operativos, lo que es crucial en el contexto financiero actual.
El impacto de los pagos internacionales va más allá de la simple transferencia de fondos; la ineficiencia en este proceso puede traducirse en costos adicionales y complicaciones en las conciliaciones contables. Muchas empresas aún enfrentan problemas como la falta de visibilidad sobre el estado de sus transacciones, retrasos en la liquidación y dificultades para cumplir con regulaciones complejas. Con la llegada de datos más ricos y estructurados gracias al ISO 20022, se prevé que se reduzcan estos obstáculos, permitiendo un manejo más fluido y eficiente de las operaciones en un ambiente de creciente supervisión y exigencias regulatorias.
Las empresas que logren entender el potencial transformador del ISO 20022 tendrán una clara ventaja competitiva en el escenario global. A medida que el ecosistema financiero evoluciona con tendencias como la automatización inteligente y la inteligencia artificial, contar con procesos modernizados respaldados por datos estructurados se convierte en un elemento crítico para la rapidez y eficiencia operativa. Jorge Iglesias, CEO de Topaz, resalta que la oportunidad radica no solo en cumplir con un estándar, sino en utilizar los datos enriquecidos para construir procesos financieros más ágiles, mejorando así la experiencia del cliente y la competitividad en el comercio internacional.
Finalmente, retrasar la modernización de los procesos financieros puede resultar en un aumento de los costos y lentitud en la adaptación a nuevas normativas globales. Las empresas chilenas que se embarquen en esta transformación hacia el ISO 20022 podrán disfrutar de procesos más automatizados y reconciliaciones más precisas, permitiendo una gestión más eficiente de las operaciones en mercados internacionales. Como concluye Iglesias, los pagos internacionales no son meramente un aspecto contable, sino que están intrínsecamente ligados a la competitividad y el crecimiento de las empresas, siendo la modernización en este ámbito esencial para el éxito a largo plazo.








