El pasado fin de semana, el restaurante La Chimenea fue el escenario de una emocionante degustación de ostras organizada por el Equipo Chefs Chile, en el marco de una iniciativa conjunta entre la Asociación Chilena de Gastronomía (ACHIGA) y el Instituto Chileno de Fomento de la Ostra (ICO). Esta jornada se enmarcó dentro del Mes de la Ostra y tuvo como principal objetivo resaltar el valor gastronómico de la ostra japonesa, también conocida como ostra del Pacífico. La actividad no solo sirvió para degustar este preciado molusco, sino que también permitió a los asistentes conocer su potencial culinario y las oportunidades que ofrece para la gastronomía y la acuicultura nacional, destacando así la importancia de este recurso marino en la identidad culinaria chilena.
Durante la jornada, Eduardo Regonesi, gerente general de ACHIGA, enfatizó la riqueza de los productos del mar que ofrece Chile y el reto que tiene la gastronomía para poner en valor esta diversidad. Regonesi se refirió a la ostra del Pacífico como un “producto con identidad, versatilidad y gran potencial culinario”, abogando por la necesidad de incorporarla en las cartas de los restaurantes del país. Además, mencionó cómo esta iniciativa podría traducirse en oportunidades laborales y el desarrollo económico de comunidades locales que dependen de la acuicultura, especialmente entre los productores de menor escala.
El programa que apoya el desarrollo del cultivo de la ostra japonesa ha tenido un impacto significativo, distribuyendo más de cinco millones de semillas a más de 60 beneficiarios a lo largo de ocho regiones chilenas. Estas semillas son producidas en el hatchery del Laboratorio Central de Cultivos Marinos de la Universidad Católica del Norte, bajo estrictas condiciones controladas, debido a que la reproducción natural de la ostra del Pacífico no se da exitosamente en aguas chilenas. Este proceso es esencial para garantizar que los pequeños cultores cuenten con el recurso necesario para desarrollar su actividad.
Además, la ostra del Pacífico cuenta con características productivas muy atractivas. Cuando se cultiva a partir de semillas de aproximadamente 30 milímetros, puede alcanzar la talla comercial en un periodo que varía entre seis y nueve meses. Esta rápida producción no solo permite a los productores diversificar sus actividades, sino también complementar la extracción de otros recursos marinos. La presidenta de ICO, María Eugenia Echegoyen Hormazábal, subrayó la importancia ambiental de la ostra, ya que actúa como un organismo filtrador que ayuda a mantener la calidad del agua y el equilibrio ecológico en los ambientes donde se cultiva.
El evento concluyó con un llamado a fortalecer los vínculos entre productores, científicos, chefs y consumidores, para que la reactivación de la ostricultura traduzca en nuevas oportunidades para la cocina nacional. Tanto ACHIGA como ICO se comprometieron a seguir impulsando la presencia de la ostra del Pacífico en el mercado, no solo en los cultivos, sino también en las cafeterías y mesas de los comensales, resaltando así la importancia de promover una gastronomía que valore lo local, lo sustentable y lo versátil.








