El ritmo del mundo obliga a la infraestructura eléctrica a elevar sus exigencias técnicas, regulatorias y territoriales. El caso de Paola Basaure en Transelec es ejemplo de ello, con una gestión que se posiciona como una forma de liderar, tomar decisiones e integrar elementos clave a la industria.
El funcionamiento de sistemas eléctricos de gran escala exige coordinación entre múltiples variables: continuidad operacional, cumplimiento regulatorio, interacción con comunidades y sostenibilidad de largo plazo.
En ese escenario, la gestión pasa a convertirse en un componente estructural del diseño de proyectos críticos.
Como vicepresidenta de Asuntos Corporativos y Gestión Socioambiental de Transelec, Paola Basaure ha consolidado un modelo de gestión que articula tres dimensiones clave donde cada una opera como un criterio de decisión y como un mecanismo de ejecución.
Y es que formar parte de la empresa de transmisión eléctrica más relevante del país implica operar en un entorno donde cada decisión tiene impacto directo en la continuidad del sistema, en el desarrollo de los territorios y en la confianza de las comunidades.
1. Integración socioambiental como base operativa
El primer pilar corresponde a la incorporación de variables socioambientales desde las etapas iniciales de los proyectos.
Según Basaure, este enfoque modifica el punto de partida tradicional, donde la dimensión ambiental se evaluaba en fases posteriores.
En la práctica, esta integración implica:
- Evaluación temprana de impactos directos e indirectos.
- Identificación ampliada de comunidades vinculadas al proyecto.
- Incorporación de variables territoriales en el diseño de trazados e infraestructura.
Este criterio permite que las decisiones técnicas consideren el entorno como una condición estructural. “El resultado se traduce en proyectos con mayor viabilidad operativa y menor exposición a conflictos durante su ejecución”, explica Basaure.
2. Gestión territorial anticipada
El segundo pilar se centra en la gestión del territorio como una función permanente, no como una instancia puntual asociada a procesos formales.
La operación bajo este enfoque considera:
- Presencia en terreno previa a instancias regulatorias.
- Levantamiento de información cualitativa mediante interacción directa con actores locales.
- Construcción de relaciones continuas con comunidades.
Según explica Paola Basaure, “este modelo transforma el territorio en una fuente de información estratégica”. Las decisiones dejan de basarse únicamente en datos técnicos y regulatorios, incorporando dinámicas sociales y percepciones locales.
Esa anticipación permite ajustar el diseño de los proyectos y reducir incertidumbre en etapas críticas.
3. Desarrollo de capacidades organizacionales
El tercer pilar aborda la dimensión interna: la preparación de los equipos para operar en contextos complejos.
El modelo impulsado por Basaure incorpora formación en habilidades de comunicación y negociación, implementación de coaching transversal en distintos niveles de la organización y sistemas de feedback continuo entre equipos.
Este enfoque responde a una necesidad operativa concreta. Los proyectos energéticos requieren interacción constante con actores diversos, lo que demanda capacidades que exceden el conocimiento técnico.
La gestión de personas se convierte en un habilitador del desempeño organizacional. Basaure reflexiona: “equipos con mayor autonomía y criterio logran tomar decisiones más consistentes con el contexto”.
Un modelo de gestión aplicado a infraestructura crítica
Transelec cumple un rol estructural dentro de la infraestructura crítica al operar una red de transmisión que permite transportar energía eléctrica a lo largo del país.
Esta red constituye el soporte que conecta generación con consumo, habilitando el funcionamiento continuo de servicios esenciales, telecomunicaciones, industria y sistemas urbanos.
Sobre el rol de Transelec, Basaure aclara que “la transmisión eléctrica es parte activa de la coordinación del sistema energético, donde la estabilidad, redundancia y capacidad de respuesta ante contingencias resultan determinantes para la seguridad operativa del país y su desarrollo económico”.
En ese sentido, liderar una de las áreas más relevantes de la industria ha sido un desafío en la carrera de Paola Basaure. La articulación de estos tres pilares se refleja justamente en decisiones específicas y vinculantes para proyectos emblemáticos dentro de la compañía.
Entre ellas destacan:
- Ampliación del alcance de comunidades consideradas en proyectos.
- Implementación de estructuras territoriales con presencia directa en zonas de operación.
- Ajustes en el diseño de proyectos a partir de información levantada en terreno.
- Incorporación de estándares internos que exceden los requisitos regulatorios.
Estas decisiones configuran una lógica de gestión donde lo técnico, lo social y lo organizacional operan de manera integrada bajo el liderazgo de la ejecutiva.
“La transmisión eléctrica constituye un sistema de soporte para el desarrollo del país. Su expansión requiere proyectos que operen con altos niveles de coordinación y previsibilidad”, aclara.
El modelo de gestión impulsado por Paola Basaure introduce una estructura que responde a esa complejidad. La integración de variables, la anticipación territorial y el desarrollo de capacidades internas permiten sostener proyectos en contextos dinámicos.
Este enfoque configura una forma distintiva de liderazgo. Una gestión que se define por criterios operativos claros y por su capacidad de traducir conceptos estratégicos en decisiones aplicadas.








