Protección de Datos Personales: La Biometría y su Impacto en Empresas

La entrada en vigencia de la Ley N° 21.719 de Protección de Datos Personales el próximo 1 de diciembre ha generado un intenso debate sobre la gestión de información sensible en el ámbito laboral. Workera, una destacada firma de control de asistencia con más de 10.500 clientes en su base de datos, ha presentado un informe que revela cómo las empresas están manejando actualmente el control de asistencia mediante métodos biométricos. Este estudio, que abarca a más de 2 millones de trabajadores a nivel nacional, demuestra que la huella dactilar es la opción preferida, habilitada para un sorprendente 81,7% de los empleados analizados, mientras que el reconocimiento facial tiene una adopción mucho más baja, alcanzando apenas el 20%. Este panorama plantea importantes interrogantes sobre la seguridad y el manejo de los datos biométricos en el entorno laboral.

Francisco Díaz, Country Manager de Workera, enfatiza la necesidad de que las empresas mantengan los beneficios de los sistemas biométricos, a pesar de la creciente preocupación por la protección de datos. Según Díaz, «la huella dactilar sigue siendo el estándar en Chile», destacando que como socios tecnológicos, su empresa se compromete a resguardar los datos sensibles de los trabajadores bajo los más altos estándares exigidos por la nueva ley. Workera opera con servidores de clase mundial como Amazon Web Services (AWS), lo que garantiza la seguridad de la información. Además, Díaz señala que las compañías deben centrarse en gestionar el consentimiento de sus colaboradores, ofreciendo alternativas seguras como tarjetas de proximidad, códigos PIN o aplicaciones móviles para aquellos que prefieran no utilizar sus datos biométricos.

El análisis de Workera también revela interesantes disparidades en la adopción de tecnologías biométricas, segmentadas por variables demográficas y geográficas. Mientras que el uso de la huella dactilar se mantiene consistente en todos los grupos etarios, el reconocimiento facial muestra un uso creciente entre los trabajadores de mayor edad. Por ejemplo, la adopción de este último método aumenta del 22,2% entre los menores de 25 años al 25,9% en aquellos de 55 años o más. A nivel regional, la Región de Arica y Parinacota lidera el uso de huella dactilar con un 91%, pero curiosamente presenta la tasa más baja de reconocimiento facial, con solo un 15,5%. En contraposición, la Región Metropolitana, que comprende un vasto número de trabajadores, se sitúa por debajo de la media nacional en ambas métricas.

El desafío normativo que enfrentan las empresas a medida que se aproxima la fecha de implementación de la ley es considerable. Desde Workera, subrayan que las diferentes metodologías para el registro de asistencia se adaptan a las diversas realidades corporativas, influidas por factores como el sector económico y el tamaño de la organización. De cara a la entrada en vigor de la Ley N° 21.719, las empresas deben apresurar la evaluación de su infraestructura tecnológica y ser proactivas en la incorporación de auditorías de configuración. El verdadero reto radicará no solo en gestionar la biometría, sino también en evidenciar el uso de métodos menos invasivos y en monitorear la evolución histórica del tratamiento de datos sensibles.

Con el tic-tac de la nueva ley sobre las cabezas de las empresas, la urgencia de adecuarse a los nuevos estándares de protección de datos nunca ha sido más clara. La simple adopción de tecnologías biométricas como la huella dactilar y el reconocimiento facial no es suficiente; se requiere una profunda comprensión de la normativa, un análisis detallado del impacto que estas tecnologías tienen en los empleados, y el diseño de políticas que aseguren el respeto por la privacidad de los trabajadores. A medida que las organizaciones se preparan para este cambio inevitable, la colaboración y el diálogo entre los proveedores de tecnología como Workera y las empresas será crucial para asegurar una transición eficiente y respetuosa hacia un futuro laboral más seguro y conforme a la ley.