La Comisión Nacional de Energía (CNE) ha dado un paso significativo en la reactivación de los proyectos Charrúa–Chillán y Monterrico–Cocharcas, esenciales para el fortalecimiento del sistema eléctrico en la región del Ñuble. Se ha aprobado la revisión de los valores de inversión para las ampliaciones de capacidad de las líneas 1×66 kV, impulsadas por CGE Transmisión S.A. Estas revisiones marcan un hito histórico al ser las primeras que se llevan a cabo bajo el procedimiento especial establecido en el artículo 99° de la Ley General de Servicios Eléctricos, actualizada recientemente mediante la Ley N° 21.721.
Ambos proyectos son parte del Plan de Expansión de la Transmisión de 2018 y han enfrentado varios obstáculos, incluida la decisión del contratista anterior de abandonarlos en 2022. Las relicitaciones subsecuentes no lograron atraer nuevos oferentes, dejando en suspenso estas iniciativas cruciales. Sin embargo, la CNE ha reiterado la importancia de estas obras para asegurar una transmisión eléctrica confiable y eficiente en la región, lo que beneficiará a miles de ciudadanos y empresas mediante la mejora del servicio.
El proyecto Charrúa–Chillán, por un nuevo valor de inversión de US$44,6 millones, contempla importantes actualizaciones que permitirán modernizar la línea existente, aumentando su capacidad de transporte a 90 MVA. Con un plazo máximo de operación establecido en 36 meses tras la publicación del decreto en el Diario Oficial, se espera que esta iniciativa no solo mejore la calidad del servicio eléctrico, sino que también impulse la economía local a través de la creación de empleos durante su fase constructiva.
En cuanto a la obra Monterrico–Cocharcas, se ha fijado un nuevo valor de inversión de US$20,6 millones, reflexionando ajustes en los costos y la estrategia constructiva. Este proyecto tiene como objetivo incrementar la capacidad de transporte de la línea a 56 MVA, con una fecha de operación prevista dentro de los 24 meses posteriores a la publicación del decreto correspondiente. Ambas obras son consideradas fundamentales no solo para la infraestructura del sistema eléctrico, sino también para el desarrollo regional integral.
Marco Mancilla, secretario ejecutivo de la CNE, resaltó el compromiso de la institución en promover un desarrollo energético que sea seguro y eficiente. Estas decisiones no solo asegurarán la continuidad del servicio eléctrico, sino que también se alinean con la normativa actual, reflejando un esfuerzo por minimizar costos de acuerdo a las condiciones del mercado. Mancilla afirmó que con estas aprobaciones se fortalece la infraestructura de transmisión en Chile, contribuyendo a la seguridad energética y al crecimiento económico del país.








