Puerto Exterior de San Antonio: un hito en infraestructura

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El reciente ingreso de tres consorcios internacionales al proceso de licitación para el Puerto Exterior de San Antonio marca un hito significativo en el desarrollo de infraestructura en Chile. Este proyecto, con una inversión estimada en US$ 4.450 millones, tiene como objetivo triplicar la capacidad del principal terminal marítimo del país. En un contexto donde la demanda de servicios portuarios continúa creciendo, la precalificación de gigantes como Van Oord, Jan de Nul y China Harbour Engineering Company (CHEC) no solo subraya la importancia estratégica de la obra, sino que también abre un debate sobre los desafíos ambientales y regulatorios que enfrentarán los desarrolladores durante su ejecución en los próximos años.

El proceso de licitación, gestionado por la Empresa Portuaria San Antonio (EPSA), comenzó con la Manifestación de Interés en 2024, y luego avanzó hacia la precalificación que culminó en agosto de este año. La participación de empresas de renombre internacional en la construcción del rompeolas y las obras de acceso al puerto es un indicativo claro de las dimensiones del proyecto. Sin embargo, a medida que se avanza en el proceso, surgen interrogantes sobre los estándares técnicos y las garantías ambientales necesarias, especialmente dadas las resistencias que ha encontrado la iniciativa en su evaluación de impacto.

Las empresas precalificadas aportan una rica experiencia en proyectos similares. Por un lado, Van Oord, con más de 150 años en el sector y especialización en dragado y construcción de infraestructuras marítimas, ha estado involucrada en proyectos icónicos como la expansión del puerto de Rotterdam. Por otro lado, Jan de Nul, cuya experiencia abarca la construcción de terminales de carga y energías renovables, y CHEC, que lleva a cabo proyectos de gran escala en el ámbito portuario a nivel mundial, suman capacidades técnicas y financieras que son cruciales para el éxito del Puerto Exterior.

El diseño del Puerto Exterior contempla la construcción de un rompeolas de casi 4 kilómetros que protegerá dos nuevos terminales semiautomatizados, permitiendo atender simultáneamente hasta ocho de los buques más grandes del mundo. Este desarrollo no solo permitirá movilizar hasta 6 millones de TEU anuales, sino que también consolidará a San Antonio como una plataforma logística esencial para el comercio exterior chileno. La inversión privada jugará un papel crucial, con alrededor de US$ 2.500 millones destinados a la construcción y operación de los terminales bajo concesión.

A pesar de las oportunidades que presenta, el proyecto enfrenta serios desafíos en lo que respecta a la sostenibilidad ambiental. Desde su inicio en el Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental (SEIA), ha recibido más de 5.000 observaciones, reflejando la preocupación de la comunidad y diversas organizaciones sobre los impactos que podría tener en ecosistemas locales, especialmente en las Lagunas Ojos de Mar. Ante esta situación, es fundamental garantizar que los estándares de protección ambiental se respeten y que el desarrollo del puerto se realice de manera responsable.