En julio, el Índice Económico IPP UNAB experimentó un notable aumento de 2,6 puntos, alcanzando un nuevo total de 22,2 puntos y regresando al cuadrante «Bien y mejorando». Esta mejora se refleja en un avance simultáneo de los subíndices de expectativas, situación macroeconómica y condiciones de los consumidores, lo cual es alentador tras dos meses consecutivos de retrocesos en la economía chilena. El Barómetro de la Economía Chilena, que realiza el Instituto UNAB de Políticas Públicas, señala que esta es la primera vez desde abril que todos los subíndices han mejorado de manera conjunta, lo que genera un optimismo cauteloso en medio de un panorama aún complejo por la alta tasa de desempleo que alcanzó el 9,4%.
A pesar de la mejora en el índice general, el mercado laboral sigue siendo una preocupación central. La tasa de desempleo se ha incrementado, alcanzando su nivel más alto desde el inicio de la pandemia, y las perspectivas de creación de empleo continúan deteriorándose. Con la tasa de ocupación disminuyendo y la informalidad en aumento, se hace evidente que la recuperación económica aún no se traduce en más y mejores empleos, lo que genera incertidumbre entre los consumidores y las empresas.
Las expectativas económicas también muestran una leve mejoría, con el subíndice de Expectativas subiendo de 30,2 a 31,2 puntos, gracias en parte a la reducción en los precios de los combustibles. Sin embargo, la confianza de los empresarios sigue en terreno negativo, lo que puede limitar futuras inversiones y crecimiento económico. Esta falta de confianza puede ser una de las razones por las cuales, a pesar de la mejora en otros aspectos, la creación de empleo sigue en decline.
En el lado macroeconómico, el aumento en las exportaciones, especialmente en el sector del cobre, ha sostenido los indicadores económicos positivos, a pesar de la reciente subida del dólar. La situación macroeconómica mostró una recuperación, con el IMACEC moderando su contracción y la inversión extranjera directa alcanzando un 4,63% del PIB. Sin embargo, los desafíos persisten debido a la inflación creciente, que se mantiene por encima de las expectativas, y que provoca cierta cautela en las decisiones financieras de los consumidores.
En resumen, aunque julio trajo consigo signos de recuperación en la economía chilena, los desafíos estructurales como el desempleo y la inflación hacen que el panorama sea mixto. El informe destaca que, aunque hay mejoras simultáneas en varios indicadores, el proceso de recuperación es aún frágil y vulnerable a factores tanto internos como internacionales. Gonzalo Valdés, subdirector del Instituto UNAB, advierte que el éxito de la recuperación dependerá de la capacidad para reactivar el empleo en los meses venideros, que a su vez influirá en la confianza tanto de consumidores como de empresarios.








