El 12 de mayo de 2025, Glencore, a través de su Compañía Minera Lomas Bayas, anunció un innovador proyecto junto a Econssa Chile que asegura la provisión de agua en operaciones mineras sin depender de fuentes continentales. El gerente general de Lomas Bayas, Pablo Carvallo, declaró que esta estrategia transforma un recurso previamente desperdiciado, que se vertía al mar, en un insumo valioso que ayuda a mitigar la crisis hídrica que enfrenta la Región de Antofagasta. Esta iniciativa no solo representa un avance significativo en la minería sostenible, sino que también tiene repercusiones positivas para las comunidades locales al asegurar el acceso a agua potable y saneamiento.
Con una inversión total de 300 millones de dólares, de los cuales una parte es aportada por Glencore, el proyecto contempla la construcción de la planta modular de tratamiento de aguas residuales más grande de Latinoamérica, que tendrá una capacidad de 900 litros por segundo y estará ubicada en el sector Nudo Uribe de Antofagasta. Se prevé que los trabajos de ingeniería comiencen este mismo año, con la ejecución programada para dar inicio en 2025. Este esfuerzo se enmarca en la urgencia de optimizar los recursos hídricos en un territorio que ya enfrenta una brecha hídrica significativa, proyectada en 140 m³/s hacia 2030.
La planta permitirá el reúso de aguas residuales tratadas, procedentes del consumo humano, para procesos industriales, marcando un hito en la reducción del uso de agua continental y desalinizada en la minería. Carvallo enfatizó que la reutilización de agua representa el camino hacia una minería más sostenible, generando beneficios no solo ambientales, sino también económicos y sociales. Esto es particularmente relevante en un contexto en el que la escasez de agua se perfila como uno de los desafíos más críticos que enfrenta la humanidad en el siglo XXI.
Este modelo de circularidad hídrica está en sintonía con las Estrategias Regionales de Antofagasta y se alinea con la visión corporativa de Glencore de promover el desarrollo de comunidades sostenibles. La alianza entre Glencore y Econssa no solo busca implementar soluciones técnicas, sino también incrementar la participación y la contratación de servicios locales en la minería. Álvaro Arroyo, gerente general de Econssa, resaltó la importancia de este contrato como un paso significativo hacia el avance de la economía circular en el norte de Chile, posicionando a la Región de Antofagasta como un centro de innovación en gestión de agua.
Además, el Complejo Metalúrgico Altonorte, de propiedad de Glencore, ha perfeccionado el uso de aguas residuales tratadas durante más de 20 años y proyecta alcanzar un uso del 100% para 2028. Este conocimiento y experiencia fortalecen la viabilidad del proyecto en Lomas Bayas, consolidando un enfoque holístico y efectivo ante la crisis hídrica. Mientras tanto, la industria minera chilena observa con interés cómo estas iniciativas pueden servir de modelo para diversificar el uso de recursos hídricos en otros sectores y regiones del país.








