El nuevo Gobierno de Chile ha dado un paso significativo al anunciar su intención de suspender el Impuesto al Valor Agregado (IVA) en la compra de viviendas nuevas durante un período de 12 meses. Esta medida busca enfrentar la actual crisis del sector inmobiliario, que ha sufrido un golpe duro en los últimos años, y reducir el elevado stock de unidades habitacionales disponibles en el mercado. Con esta iniciativa, el Gobierno espera estimular la inversión y, lo más importante, recuperar alrededor de 200 mil empleos que se han perdido en el ámbito de la construcción debido al estancamiento del sector.
Desde su implementación en 2014 durante la reforma tributaria del segundo mandato de Michelle Bachelet, el IVA aplicado a las viviendas ha sido motivo de controversia. La Cámara Chilena de la Construcción ha señalado que este gravamen ha impactado directamente en los precios de las viviendas, incrementándolos en más de un 12%. Esta alza ha llevado a que muchas familias de clase media se encuentren en una situación precaria, al borde del financiamiento bancario, dificultando su acceso a la compra de propiedades. La suspensión del IVA podría representar un alivio significativo para estos sectores de la población.
Jaime Ugarte, director ejecutivo de Colliers, ha destacado que uno de los principales beneficios de esta nueva medida es la reducción inmediata del precio de venta de las viviendas. Al eliminarse el IVA, el costo de adquisición podría disminuir drásticamente, permitiendo que más familias califiquen para créditos hipotecarios. Ugarte enfatiza que esta condición es crucial en un momento donde las opciones de compra se han vuelto escasas e inaccesibles para muchos, y considera que la posibilidad de adquirir una vivienda será además un motor de motivación para el sector.
La construcción es reconocida como uno de los pilares de la economía nacional, dado su potencial para generar empleo rápidamente y su conexión con otras industrias. Según Ugarte, la eliminación del IVA incentivaría la salida del stock de viviendas acumulado y fomentaría el inicio de nuevos proyectos constructivos. Esta situación podría desplazar la inercia en el sector y reavivar la inversión privada, que se ha visto mermada en los últimos años, alimentando un ciclo positivo en cadena que beneficia tanto la economía como a los trabajadores del rubro.
A medida que se espera que esta medida sea implementada, el Gobierno ha instado a los actores del sector inmobiliario a prepararse para posibles cambios en el mercado. Las expectativas están puestas en que la suspensión del IVA no solo logre recuperar el terreno perdido en el empleo y la inversión, sino que también haga de la adquisición de viviendas un objetivo más accesible para millones de chilenos. De ser exitosa, la iniciativa podría sentar un precedente para políticas futuras destinadas a fortalecer el sector de la construcción y el acceso a la vivienda en el país.








