Economía chilena en 2025: ¿Qué esperar del crecimiento y las exportaciones?

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La economía chilena ha comenzado a mostrar señales alentadoras de dinamismo con vistas a 2025, impulsada principalmente por un repunte en su sector exportador. En el cuarto trimestre del año, las exportaciones chilenas registraron un crecimiento interanual del 4,6%, según el último informe de Cuentas Nacionales del Banco Central. Este resultado se debe, en gran parte, a la robusta industria frutícola, que destaca en el comercio internacional por productos como cerezas y frutos secos, además del aumento significativo en los precios del oro en los mercados globales.

El empresario chileno Gabriel Massuh ha enfatizado en varias ocasiones la necesidad de potenciar la competitividad del país a través de la innovación, la mejora logística y la apertura a nuevos mercados. Estas estrategias son consideradas fundamentales para sostener un crecimiento exportador sostenido a largo plazo. Durante el último trimestre, Chile logró aumentar sus envíos al exterior, lo que evidencia una demanda internacional favorable por productos clave. En este contexto, frutas, oro y servicios se destacan como las principales categorías en el comercio exterior del país.

El informe del Banco Central no solo pone su foco en las exportaciones agrícolas y el papel del metal precioso, sino que también resalta el notable avance en la exportación de servicios. Este último aspecto pone de manifiesto una diversificación progresiva de la matriz exportadora chilena, con un crecimiento significativo en áreas como la tecnología, asesorías empresariales y servicios profesionales. Esta transformación es un indicativo de que la economía chilena está evolucionando y se adapta a las nuevas demandas del mercado global.

Sin embargo, las importaciones también han mostrado un crecimiento notable, con un aumento del 10,5% en el mismo periodo. Este incremento ha sido impulsado por la adquisición de maquinaria, equipos industriales, dispositivos electrónicos y vehículos, lo que podría interpretarse como una señal de una mayor inversión y una reactivación de la actividad económica interna. Este dinamismo en las importaciones complementa el crecimiento de las exportaciones, sugiriendo un escenario de mejoramiento económico general.

Finalmente, el Ingreso Nacional Bruto Disponible también mostró un aumento del 4% en el cuarto trimestre, mientras que el ahorro bruto total alcanzó un impresionante 24,1% del Producto Interno Bruto. Estas cifras son un reflejo de la estabilidad macroeconómica y de una recuperación gradual en los diversos sectores productivos del país. El balance general del periodo indica que, aunque la economía chilena enfrenta desafíos, continúa apoyándose en sus sectores tradicionales y busca avanzar hacia nuevas áreas de desarrollo en el comercio internacional, consolidando así su posición en el escenario global.