El inicio del ciclo para la Operación Renta 2026 marca un hito en la fiscalización tributaria en Chile, especialmente con la incorporación de la Inteligencia Artificial (IA) por parte del Servicio de Impuestos Internos (SII). Este cambio de paradigma transforma los tradicionales métodos de cruce de información y hace que los procesos de impugnación post-renta sean mucho más sofisticados. Según Miguel Ángel Ojeda, socio de Tax Defense, aunque este avance tecnológico no necesariamente implica un incremento en la cantidad de fiscalizaciones, sí promete una mayor precisión en los controles ejercidos. «Se debería traducir en controles más certeros y eficientes, focalizándose en los contribuyentes con mayores riesgos», subraya el experto, destacando que la capacidad del SII para identificar irregularidades será significativamente mejorada.
Una de las novedades más relevantes en este proceso es la transparencia que el SII está empezando a ofrecer sobre sus algoritmos y cruces de datos. Esta medida busca que los contribuyentes eviten ser sancionados por errores menores, como la utilización incorrecta de códigos, lo que no representa una pérdida real de recaudación para el Fisco. La idea es facilitar la declaración tributaria, permitiendo así que los contribuyentes sean más efectivos en sus presentaciones y eviten retenciones de impuestos que no son necesarias. Sin embargo, esta simplificación aparente llega con un costo, ya que la IA también eleva el estándar de cumplimiento exigido, lo que, según Ojeda, provocará que muchos profesionales quedarán fuera del mercado debido a la falta de habilidades técnicas necesarias para adaptarse a este nuevo entorno.
El riesgo de la «brecha tecnológica» se presenta como una preocupación central para las pequeñas y medianas empresas (pymes) en este nuevo escenario. Según el vocero de Tax Defense, la utilización de IA en la fiscalización va a expandir las desigualdades existentes, generando mayores costos y riesgos para estas empresas que, tradicionalmente, cuentan con un acceso limitado a asesoría especializada. Ojeda enfatiza que la creciente sofisticación de los procesos de fiscalización refuerza la necesidad de simplificar el sistema tributario, ya que, de no ser así, las pymes se convierten en los grupos más vulnerables ante la automatización del SII.
Para ayudar a las empresas a enfrentar la nueva fiscalización automatizada, es crucial que ajusten sus controles internos. Entre las recomendaciones técnicas más efectivas para evitar inconsistencias que puedan ser detectadas por la IA se destacan la precisión en la nomenclatura contable. Usar nombres correctos en las partidas es vital, ya que cualquier disfunción puede resultar en la solicitud de información adicional, que puede ser una carga. Además, se aconseja mantener una trazabilidad total en las operaciones, evitando agrupar múltiples transacciones en un solo asiento contable, lo que podría complicar la detectabilidad de inconsistencias.
Finalmente, los expertos hacen un llamado para evitar ‘contabilizaciones innecesarias’ que tanto funcionarios como algoritmos del SII pueden interpretar de manera negativa. Estas malas interpretaciones pueden tener consecuencias desfavorables para la salud financiera de la empresa, generando potenciales sanciones o costos adicionales. La adaptación al uso de IA en la fiscalización tributaria no solo es una cuestión tecnológica, sino también un desafío fundamental para la estrategia contable y financiera de las empresas en Chile. Prepararse y ajustarse a estas nuevas exigencias será clave para asegurar una operación fiscal sin contratiempos.








