Índice de Percepción Empresarial Regional: ¿Qué significa su descenso?

La reciente edición del Índice de Percepción Empresarial Regional (IPER) Biobío ha revelado un descenso drástico en las expectativas del sector privado. Este índice pasó de 63 puntos, el mayor optimismo registrado en 15 años, a 48 puntos, evidenciando una rápida transición de la esperanza a la cautela en tan solo seis meses. Este retroceso ha sido atribuido principalmente al aumento en los costos operativos y a la reducción de márgenes de utilidad, factores que han impactado significativamente la percepción de los empresarios en la región. La Cámara de la Producción y del Comercio (CPC Biobío), junto con la consultora EY y la Universidad Andrés Bello (UNAB), realizaron esta medición entre 95 altos ejecutivos entre el 23 de junio y el 21 de julio de 2026, reflejando un cambio notable en las expectativas económicas de la región.

El estudio otorga particular relevancia a cómo las variaciones en las condiciones económicas internas han afectado a las empresas. Mientras que en la edición anterior las perspectivas eran optimistas, el actual Índice indica que las variables económicas, tales como inversión, ventas, utilidades y empleo, han sufrido un deterioro. Los costos operativos en ascenso han tenido un efecto devastador, reduciendo así los márgenes de utilidad y poniendo en tela de juicio la capacidad de los empresarios para mantener niveles satisfactorios de operación. Este panorama es alarmante, especialmente porque la mayoría de las empresas encuestadas eran grandes y medianas.

En el análisis se establece que las presiones internacionales, especialmente derivadas de tensiones geopolíticas como el conflicto entre Estados Unidos e Irán, han sido un factor detonante. El aumento en el precio del petróleo ha encarecido los costos de energía y logística, lo que afecta directamente a las empresas locales. Mauricio Pérez Wilson de EY Concepción, subrayó que este aumento de costos ha generado una visión más cautelosa entre los empresarios. Muchos esperan poder sostener sus niveles de actividad, pero la presión sobre márgenes se percibe como una realidad creciente, lo que limita el optimismo que prevalecía a finales de 2025.

La implementación de la Ley de Reconstrucción se ha convertido en un foco de esperanza para revertir esta tendencia negativa. Álvaro Ananías, presidente de CPC Biobío, enfatizó la necesidad de que dicha normativa actúe como un motor para la reactivación económica. Según su perspectiva, la baja en el índice refleja la fragilidad de la economía regional, que aún carece de proyectos e inversiones significativas. La comunidad empresarial tiene grandes expectativas sobre la efectividad de esta ley para facilitar un entorno más conducive a la inversión y la competitividad, esperando así recuperar el terreno perdido.

Finalmente, la disminución en la percepción de costos y utilidades también ha afectado la confianza macroeconómica. De un 79% de empresarios que en diciembre de 2025 creían viable un crecimiento del 4% en el mediano plazo, ha surgido un notable escepticismo. Ricardo Fuentes de la UNAB Concepción advirtió que la volatilidad en el índice subraya la importancia de crear condiciones claras para la inversión, incluyendo la seguridad como un factor fundamental. Así, el control del orden público se considera esencial no solo para estabilizar la economía, sino también para materializar las proyecciones de crecimiento que necesita la región de Biobío para avanzar.